Gobierno Bolivariano
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Emigdio Cañizales Guédez,
combatiente con el corazón rojo

Prensa Inpsasel (03.05.14).- Emigdio Cañizales Guédez es considerado el padre de la medicina ocupacional en Venezuela. Su contribución a los inicios de la medicina en los procesos de trabajo, aportes técnicos, científicos y políticos que efectuó en esta materia y su lucha incansable le ganó el respeto y el cariño de la clase trabajadora.

Una de sus participaciones más importantes fue la coredacción de la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Lopcymat) -instrumento legislativo en vigencia desde 1986 y reformado en 2005- la cual, además de haber creado el Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (Inpsasel), ha fortalecido cada vez más la cultura preventiva.

Cañizales Guédez nació en Chejendé, Trujillo, el 22 de octubre de 1922. Sus padres fueron el doctor Abel Cañizales y Ana Guédez de Cañizález. Luego de una intensa vida dedicada casi por entero a las necesidades y sueños de los trabajadores y las trabajadoras, falleció el 3 de mayo de 2005.

Más allá de su importante trabajo como médico ocupacional es recordado también por haber sido un gran escritor, investigador, narrador y poeta. Libros tales como  “Chejendé, historia y canto”, “El viejo Gabaldón: del tamaño del tiempo” y “El indio en la Independencia” (1993), dan cuenta de su pasión por las letras.

Eric Omaña, su alumno y amigo, lo describe como un combatiente con una clara convicción comunista. Omaña es ingeniero mecánico, gerente corporativo de Higiene Ocupacional en Pdvsa, y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Bolivariana de Venezuela. “Emigdio se graduó de médico ocupacional en 1950, en Gran Bretaña a donde fue enviado por la Shell. Cuando regresó la empresa lo despidió porque había aceptado ser el presidente del club de los trabajadores”, recordó.

- ¿Cuáles fueron los primeros pasos de Cañizales Guédez en la salud ocupacional?

- En 1965, luego de haber participado en la guerrilla, regresó al Ministerio de Salud en donde ya había trabajado como médico. Allí, junto a José Rafael Felice, impulsó la salud ocupacional por primera vez en Venezuela y lo hizo a través del tema de los plaguicidas. Ambos trabajaron en la creación del primer reglamento sobre el uso de los productos químicos y el cual, por cierto, fue derogada por el segundo gobierno neoliberal de Carlos Andrés Pérez.
En 1976, Cañizales Guédez y Felice convencieron al gobierno de entonces para crear una comisión presidencial que evaluara los problemas de seguridad y salud en el trabajo en el país. “Se produjo un documento muy importante llamado Informe de la Comisión Presidencial de Riesgos Profesionales y el cual generó la necesidad de conformar un ente rector sobre la materia que luego adquirió el nombre del Inpsasel”, explicó.

- ¿Cómo y dónde conoció a Cañizález Guédez?

- Mi acercamiento con Emigdio se produce en 1975 cuando ingresé como funcionario del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Lo conocí en el Programa de Higiene Ocupacional aunque ya no trabajaba allí porque los adecos lo habían sacado junto a Felice. Para entonces yo estaba muy vinculado al movimiento sindical y me lo conseguí allí.

- ¿Qué motivó a hombres como Cañizales Guédez y a usted a emprender esta lucha por los derechos de los trabajadores?

- Teníamos convencimiento de clase. Todos éramos hijos de obreros. Mis padres eran obreros, Cañizáles Guédez era hijo de campesinos. Así que teníamos el corazón rojo, la mayoría éramos militantes comunistas. Era raro conseguir a gente de esa generación -que había trabajado en el tema de la salud ocupacional- y que no haya sido de izquierda.

- ¿Qué recuerda de Emigdio como amigo y camarada?

- Tenía mucho ímpetu, recuerdo que le decían el “búfalo” porque al hablar hacía una expresión de cornada con la cabeza. Tenía un vozarrón y era sordo. No sé si había perdido la audición por la vejez o por el uso de lanzagranadas durante su entrenamiento en Vietnam. Allí Emigdio recibió formación en medicina de guerra. Pero después de eso quedó sordo y de nuestra parte siempre recibió solidaridad. Él vivía en Macuto (Vargas). Yo tenía permanente contacto con él. Incluso, poco antes de morir me dio las instrucciones de cómo debía ser su funeral: me pidió que le comprara una camisa blanca, una corbata roja y le colocara su gorra roja. También pidió que sobre su urna fuese cubierta con la bandera del Partido Comunista y que no estuviera cerca ningún cura porque él era muy anticlerical.

- ¿Tuvo participación en la vida política del país?

- Su militancia comunista comenzó a los diecisiete años de edad y tuvo una destacada participación en la política. En plena clandestinidad de la lucha armada era el responsable de editar el periódico Tribuna Popular, del Partido Comunista de Venezuela. También participó en el parlamento y, precisamente, estando allí logró una alianza junto a sectores sindicales y Pedro Ortega Díaz para aprobar la Lopcymat en 1986. Él, además, fue filósofo, escritor, poeta y pintor. En su casa en La Guaira guardaba piedras extrañas y libros raros.

- ¿Cómo era su faceta de escritor?

- Fue un escritor completo. Fíjate, siendo ateo escribió un libro sobre la Virgen de Chejendé. Escribió mucho, especialmente, de la independencia. “El indio en la independencia” es quizás el único texto que investigó sobre este tema. Con este libro, Cañizales Guédez iba a entrar a la Academia de la Historia pero la derecha lo impidió. Es un material de mucha importancia porque el rol de los pueblos indígenas durante la gesta independentista no ha sido tratado a profundidad. Otro libro suyo, “Las voces vegetales” en donde de una forma interesante se describe a sí mismo. Hay varios materiales inéditos todavía, por ejemplo, un libro que dedicó al camarada Torivio García quien fue torturado por la Digepol. Y en salud ocupacional publicó “Las tres fuentes primarias de la salud ocupacional en Venezuela”. Estos son materiales que se deben socializar.

- ¿Cuáles son las enseñanzas y valores inculcados por Cañizales Guédez que deben rescatarse para continuar fortaleciendo la salud ocupacional en el país?

- El respeto, Emigdio nos enseñó a respetar. También la solidaridad, dar y entregar los cuales son fundamentales para avanzar. “Con los trabajadores siempre, contra los trabajadores nunca”, nos decía.

(Richard Becerra)

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:: Eric Omaña sostiene que el respeto y la solidaridad son valores que se deben rescatar

03/05/2014