Gobierno Bolivariano
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El 1 de Mayo de 1886 la clase
obrera se rebeló contra explotación
y opresión del capitalismo

:: Concentración de trabajadores en Chicago el 1 de mayo de 1886 exigiendo la reducción de la jornada laboral a 8 horas diarias

Prensa Inpsasel (29.04.14) El Primero de Mayo el planeta –a excepción de Estados Unidos y Canadá- conmemora el Día Internacional del Trabajador y la Trabajadora, ocasión propicia para defender los derechos de la clase obrera en materia de salud, alimentación, vivienda y seguridad social.

La efeméride surgió en homenaje a los doscientos mil trabajadores y trabajadoras de Chicago, Estados Unidos, que ese día en 1886 iniciaron una huelga para exigir la reducción de la faena laboral a ocho horas diarias, libertad de reunión, salarios dignos y condiciones seguras.

Con la explosión de la revolución industrial durante el siglo diecinueve la humanidad comenzó un vertiginoso crecimiento que requirió la explotación de millones de trabajadores y trabajadoras. Mientras más se expandían las fábricas y los emporios era mayor la injusticia contra la clase trabajadora. Jornadas laborales extenuantes, inhumanas, inseguras e insalubres eran la constante.

Esto comenzó a generar movimientos sociales que fueron organizándose para rebelarse ante el modelo económico y laboral opresor del sistema capitalista.

En noviembre de 1884 los movimientos sindicales realizaron en Chicago el IV Congreso de la Federación Estadounidense del Trabajo, en el cual se propuso que a partir del Primero de Mayo de 1886 se obligara a los patronos a respetar la jornada de ocho horas, de lo contrario, se irían a huelga.

Esta propuesta se extendió por toda la nación estadounidense en asambleas y concentraciones obreras. Al llegar el día, los patronos se negaron, pero la clase organizada paralizó el país, con más de cinco mil huelgas. Luego, el clamor de trescientos cincuenta mil trabajadores y trabajadoras en las calles logró parcialmente el objetivo hasta llegar al choque violento. El 2 de mayo intervino la policía para dispersar a más de cincuenta mil manifestantes.

El 4 de mayo los obreros se congregaron frente a una de las empresas que no cumplía con lo pedido y comenzaron con la manifestación. La misma fue rechazada por un grupo de saboteadores y ocasionó un enfrentamiento, el cual produjo seis muertos y numerosos heridos. Minutos después, la policía recibió órdenes de dispersar a los asistentes de la concentración, cuando de pronto, una bomba estalló cerca de las fuerzas policiales y dejó un saldo de seis policías fallecidos.

Esto enardeció a los funcionarios policiales quienes atacaron de forma despiadada con el saldo trágico de treinta y ocho muertos y ciento quince heridos. Por estos hechos, el 11 de noviembre de 1886 fueron condenados algunos dirigentes a la muerte en la horca.

Ese mismo año, el presidente estadounidense, Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, la cual estableció la jornada de ocho horas. No transcurrió mucho tiempo para que diecinueve estados sancionaran leyes que consagraban este derecho que en el transcurso de los años se volvió una norma emulada a escala internacional.

El Primero de Mayo fue instituido en 1889 como el Día Internacional del Trabajador durante el Congreso de la Asociación Internacional de Sindicatos Europeos. En Venezuela se conmemora desde 1936 -bajo la presidencia del general Eleazar López Contreras- y fue institucionalizado en 1945 por el Presidente Isaías Medina Angarita.

(Daniela Falcón)


30/04/2014