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El “Gabo”,
maestro del periodismo

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Prensa Inpsasel (21.04.14) El escritor colombiano Gabriel García Márquez –Premio Nóbel de Literatura 1982- fallecido el pasado Jueves Santo 17 de abril a los 87 años de edad, ha dejado como legado una obra literaria que estará por siempre sembrada en el corazón de los latinoamericanos.

Novelas tales como “Cien años de soledad”, “El Coronel no tiene quien le escriba”, “El amor en tiempos de cólera”, “Vivir para contarla” y “Memorias de mis putas tristes”, entre otras, vendieron millones de copias en el mundo y en varios idiomas.

En cada página escrita retrató la vida, sueños, mitos y esperanza de los pueblos del continente. Su obra, además de influenciar a generaciones de escritores, ha marcado a miles de periodistas. Por ejemplo, su novela “Crónica de una muerte anunciada” se convirtió en texto de lectura casi obligatoria para todo reportero y narrador de ficción.

García Márquez fue un romántico del periodismo, defensor de la noble tarea de informar y fue también un acucioso explorador y descubridor de noticias durante su época de reportero en el diario El Espectador, en Colombia. El periodismo formó parte integral de su trabajo literario y es por ello que osciló entre ambas actividades.

Al respecto, existe una anécdota interesante alrededor del libro “El relato de un náufrago”, texto publicado inicialmente en El Espectador en 1955 –y editado como novela en 1970- y en el cual García Márquez narra la sobrevivencia de Luis Alejandro Velasco, uno de ocho tripulantes del navío Caldas que cayeron al mar Caribe durante una tormenta. Velasco se acercó a la redacción del diario y Gabo aceptó hablar con él y transcribió su relato. El texto lo escribió en primera persona y le agregó toques de música, poesía y calor costeño.

Asimismo, escribió reportajes sobre las víctimas de la violencia en Colombia y lo hizo con sensibilidad, respeto, economía de palabras y captando todo el sufrimiento del pueblo. Estos textos tempranos del escritor son lecciones para el periodismo contemporáneo y, sin duda, aportan técnicas para los jóvenes reporteros que se forman en las escuelas de comunicación social.

Además de hacer reporterismo también se preocupaba por el ejercicio de la profesión y es por ello que crea la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Gabo, por ejemplo, señaló en una oportunidad que uno de los fallos más grandes que encontraba en el periodismo actual es la falta de base cultural de los reporteros.

“Cuando yo practicaba el periodismo, la grabadora no estaba inventada; ahora tengo la impresión de que hay muchos que piensan que la grabadora piensa. La grabadora no es más que la libreta de notas que antes usábamos y con ella hacíamos los reportajes”, afirmó en una ocasión el escritor.

De igual manera, en una oportunidad dijo que el periodismo le proporcionó un contacto inmediato con la realidad y una capacidad de interpretar que no hubiera tenido si no se hubiese dedicado a esta profesión.

“El periodismo es el oficio más bello del mundo”, es una de sus frases más recordadas y la que más inspira a los periodistas latinoamericanos.

(Richard Becerra)

21/04/2014