Gobierno Bolivariano
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Homenaje a
Pedro Pascual Abarca,
maestro de la salud
y la seguridad ocupacional

Hoy, al cumplirse un año más de la partida física de Pedro Pascual Abarca, es oportuno realizarle un sencillo pero sentido homenaje al maestro, al camarada, al amigo porque Pedro era todo esto, un hombre sencillo como todos los verdaderos Revolucionarios, un hombre amoroso y respetuoso con sus camaradas y compañeros, quien fue capaz de dar la vida por sus ideas revolucionarias.

Fue Marxista-Leninista por convicción (eso lo leemos en sus escritos y quienes lo conocimos y convivimos con él, en su acción diaria). Hijo de un campesino-proletario; se hizo obrero de las tintorerías en Barquisimeto vivió las condiciones de esos ambientes de trabajo. Eso le hizo ir comprendiendo los efectos de las condiciones de trabajo en la humanidad de los trabajadores, por lo que se convirtió en un actor fundamental para la creación de la LOPCYMAT y el INPSASEL tal y como lo señala la ley.

Los últimos años de su vida se convirtió en un facilitador de importancia de la Salud Ocupacional, para transformar la conciencia de los trabajadores en torno a lo más preciado que tenemos los seres humanos que es la Salud. Y para poder lograrlo en los puestos de trabajo debemos transformar esas condiciones, para que el cambio se materialice, debe cambiar el modo de producción capitalista, porque es hacia a donde debe apuntar esta lucha por la defensa de la salud y la vida en el trabajo a tener una sociedad sin explotados ni explotadores, eso lo entendió el camarada Pedro.

Por eso impulsó desde el estado Lara, la formación, la organización y la movilización de la clase trabajadora, y esto se materializó en su constante trabajo desde las 04:00 de la mañana hasta largas horas de la noche, en su CENFORLASIN que fundó en 1990, planificando, organizando el trabajo, asesorando y educando a los trabajadores. Todos esos esfuerzos y gracias a ellos logró que se crearan en Barquisimeto el Post-Grado de Salud Ocupacional en la Universidad Lisandro Alvarado la carrera Técnico Superior Universitario en Higiene y Seguridad Industrial en el Instituto Universitario “Andrés Eloy Blanco”.

Además desde 1991 hasta un año antes de su partida en el año 2004, organizó los encuentros nacionales y regionales  de Salud de los trabajadores y trabajadoras, viajaba constantemente a diferentes estados del país (Oriente, Centro, Occidente, Llanos) a dar formación y sensibilizar a los obreros para que impulsaran la organización y la movilización, con el objeto de lograr condiciones dignas de trabajo.

Eso era nuestro maestro a pesar de su discapacidad, su limitación física producto de la diabetes de larga data, que diezmó su humanidad por no contar con el tiempo para cuidarse por sus condiciones económicas y la persecución de los esbirros de la IV República, perdió la visión, primero, luego una pierna, después la otra, pero esto no fue limitante para su trabajo siempre acompañando de su amada compañera la negrita  Bernarda, convencida estoy que la lucha de mi maestro, fue impulsada por el fuego sagrado, la llama interna, la verdadera fuerza que empuja y alimenta la vida de un comunista: el amor, el amor por la humanidad, por la naturaleza, por la vida y sobre todo por el derecho de todos y todas a vivir en paz y felices.

Lailén Batista


02/08/2013