REVOLUCIONARIA. La Libertadora del Libertador tuvo hazañas significativas en el campo de batalla

La clase trabajadora recuerda a Manuela Sáenz

Trabajadores y trabajadoras leyeron las cartas de Manuela a Bolívar Trabajadores y trabajadoras leyeron las cartas de Manuela a Bolívar
Carlos Acosta, sociólogo y comunicador popular Carlos Acosta, sociólogo y comunicador popular
  Analizaron valor histórico de Manuela Sáen Analizaron valor histórico de Manuela Sáen

Estuvo comprometida, en cuerpo y alma, con la causa de la libertad y con su amor por Simón Bolívar.

Prensa Inpsasel (02.12.10) El valor histórico y revolucionario de Manuela Sáenz, sus méritos como mujer, militar valiente y patriota, su visión continental, convicción feminista e inmenso amor por el Libertador Simón Bolívar, fueron los principales elementos que se analizaron en el espacio del más reciente “Café de los Viernes en Inpsasel”.

La ponencia, bajo el título “Manuela Sáenz: más que la amante del Libertador”, estuvo a cargo de Carlos Acosta, sociólogo y comunicador popular, quien compartió con los trabajadores y trabajadoras los episodios más relevantes de la vida de esta heroína ecuatoriana, entre ellos, su participación en la gesta de la independencia de América del Sur, anécdotas sobre su romance con Bolívar y rasgos sobre su rebelde personalidad.

“Ella vivió un momento histórico de la humanidad, ubicado entre el fin del feudalismo y el inicio del capitalismo”, afirmó. “Hay elementos que indican que era una mujer mucho más avanzada que la época que le tocó vivir. Ella estuvo plenamente convencida de la integración de América Latina”, señaló Acosta.

“Tuvo valores fundamentales, por ejemplo, la lealtad. Fue leal a la causa de la independencia y a Bolívar hasta la muerte. Estuvo comprometida, en cuerpo y alma, con la causa de la libertad y su amor por el Libertador. Fue una mujer que tuvo mucho valor y tenacidad que era capaz de hazañas heroicas en el campo de batalla”, indicó.

Sin embargo, durante mucho tiempo ella ha sido desacreditada por la burguesía latinoamericana que le ha tachado injustamente, agregó el conferecista.

REVOLUCIONARIA Y VALIENTE

Manuela Sáenz nació el 27 de diciembre de 1797 en Quito, Ecuador. Es hija de Simón Sáenz Vergara, hidalgo español y regidor del cabildo de Quito, y la criolla María Joaquina de Aispuru. Sus padres no eran casados y mantuvo una relación muy cercana con sus hermanos.

Estudió y aprendió a hablar francés, inglés y leer latín. Era una lectora ávida y dueña de una personalidad sumamente rebelde, explicó Acosta.

Sáenz tuvo una participación muy activa en la conspiración contra la corona española estando en el ejército del sur. El 24 de mayo de 1822 participó en la batalla de Pichincha, contienda que le dio la libertad a Ecuador. Asimismo, estuvo bajo el mando del mariscal Antonio José de Sucre en la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), quien luego le sugirió a Bolívar elevar a esta valiente mujer al rango de coronela de la República.

Su carrera militar comenzó antes de conocer a Bolívar y fue ascendiendo de acuerdo con su esfuerzo y lucha por la libertad, señaló Acosta. “Manuela fue merecedora de confianza política para ocupar una serie de cargos y misiones en el ejército del Libertador”, acotó.

“Ambos eran muy cercanos políticamente y en plena acción militar y diplomática esa relación sentimental se estrechó mucho más. De hecho, Bolívar la defendió de quienes en esa época dudaban de su valentía y arrojo en el campo de batalla por el hecho de ser mujer”, precisó.

EL AMOR ENTRE BOLÍVAR Y MANUELA

Su primer encuentro con Simón Bolívar tiene lugar el día 16 de junio de 1822 cuando él entra triunfal a Quito, luego de haber dado la libertad a Venezuela y haberse convertido en un estadista de talla continental.

Fue casi un amor a primera vista, momento que Manuela describe dulcemente en su diario de Quito: “Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tomé la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S.E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en el pecho de S. E. Me ruboricé de la vergüenza, pues el Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto; pero S. E. se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano”.

“Fue una pareja que escandalizó a la sociedad porque rompió todos los cánones. Manuela llegó a escribir una carta donde decía que Bolívar le hacía ver la vida intensamente. Vemos que se trató de un amor necesario y desenfrenado que duró ocho años”, refirió Acosta.

“Hay muchas anécdotas acerca de su romance: en una ocasión Manuela encontró en la cama de Bolívar un zarcillo que no era de ella. Ambos vivían en la finca La Magdalena, a las afuera de Lima (Perú). Cuando Bolívar regresó, Manuela fue a abrazarlo pero lo que hizo fue arañarle la cara y morderle una oreja. Bolívar no salió en quince días porque tenía la cara marcada por las uñas de Manuela”, relató a los presentes.

Fue un amor entre revolucionarios y compañeros en medio del huracán de la independencia, afirma. “Pero, fue mucho más que una relación sentimental, fue una relación política y militar. Bolívar tuvo muchas mujeres antes y después de Manuela pero, sin duda, ella fue el amor más importante de su vida”, subrayó.

UNA INSPIRACIÓN REVOLUCIONARIA

Manuela Sáenz falleció el 23 de noviembre de 1856 en Paita, Perú, durante una epidemia de difteria. Los lugareños, temiendo la propagación de la peste, incendiaron la casa donde yacía su cuerpo ya sin vida, y con ella las cartas de amor del Libertador que atesoraba.

Durante el “Café de los Viernes” los trabajadores y trabajadoras del Inpsasel tuvieron la oportunidad de leer extractos de sus cartas, en las cuales confesaba detalles y sentimientos que dibujan a una Manuela y un Simón más humanos.

Manuelita ha sido conocida como la Libertadora del Libertador, la amante del Libertador y también ha inspirado al cine, la literatura, pero especialmente a las mujeres revolucionarias de Latinoamérica que en este momento crucial de la historia se están sumando a la construcción del socialismo y la patria grande.

En mayo de 2007, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, le concedió a Manuela el grado de Generala de Honor de la República. Por su parte, el 5 de julio, en el marco de la conmemoración de la Firma del Acta de la Independencia, la revolución bolivariana honró su memoria y legado revolucionario al trasladar sus restos simbólicos al Panteón Nacional, precisamente, a pocos metros del sarcófago que guarda los restos del hombre que tanto amó.

(Richard Becerra Jiménez)




02/12/2010
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