Sembrador de revolución

Pedro Abarca: Maestro de la Clase Obrera
Ejemplo de Lucha, Dignidad y Compromiso Revolucionario

Pedro Abarca Pedro Abarca

Nació un 23 de octubre de 1939, en el estado Lara, desde muy joven vivió en carne propia la explotación del sistema capitalista, siendo víctima de aquellas interminables jornadas de 14 y 16 horas diarias de trabajo

Poco a poco estas experiencias fueron templando su espíritu revolucionario, llevándolo a formar parte de las luchas sindicales, ingresando más tarde en el Partido Comunista de Venezuela, desde donde siguió impulsando la reivindicación del trabajo digno y la lucha por una sociedad de justicia y libertad.

Pedro Abarca, entre otros méritos, tiene el de haber sido uno de los pocos dirigentes obreros que entendió y asumió con plena conciencia la defensa de la vida y la salud en el trabajo, aun en contra de las propias posiciones economicistas de los propios dirigentes sindicales. Esta posición llevó a Pedro a impulsar, junto a otros camaradas (Pedro Ortega y  Emigdio Cañizales) la aprobación de la Ley Orgánica de Prevención Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo en el año 1986.

Igualmente, Pedro Abarca impulsó la creación de carreras técnicas universitarias en higiene y seguridad, así como postgrados en salud de los trabajadores. A principios de la década de los noventa, fundó el Centro de Formación Laboral y Sindical en el estado Lara, escuela que se transformó en espacio de formación técnica y política para dirigentes sindicales, miembros de los comités de higiene y seguridad, profesionales, técnicos, obreras y obreros. Impartió cursos de formación a trabajadores y trabajadoras de los estados Portuguesa, Yaracuy, Trujillo, Falcón, Barinas, Carabobo, Aragua, Anzoátegui, Lara y Región Capital.

Pedro, en su lenguaje obrero y popular, pero científico a la vez, trasmitía su experiencia y la experiencia y el saber de los trabajadores. Fue contundente en apuntalar la ética y moral revolucionaria de la clase obrera, quien no debe negociar ni hipotecar sus principios, los cuales deben estar alineados en la construcción del socialismo, única vía posible para la salvación de la humanidad.

Nos atrevemos a afirmar, sin temor a equivocarnos, que al camarada Pedro Abarca también lo ha absuelto la historia, la siembra que hizo con su trabajo incansable en el seno de la clase obrera, hoy esta dando sus frutos, miles y miles de hombres y mujeres, delegados y delegadas de prevención en todo el país, están dando la batalla en cada empresa, en cada puesto de trabajo, para dignificar la vida y el trabajo, para seguir ganando espacios a la muerte, exigiendo a los patronos el cumplimiento de las leyes y exigiendo a las instituciones el cumplimiento de sus obligaciones. Es en este proceso bolivariano, donde Pedro Abarca y su legado cobran más fuerza y se hacen verbo y acción combativa y revolucionaria.

Hoy dos de agosto, cuando se cumple otro año de la siembra del gran maestro, los servidores y las servidoras del Inpsasel, delegados y delegadas de prevención, trabajadores y trabajadoras, rendimos tributo a este revolucionario, Pedro Abarca, quien vive en cada hombre y cada mujer que han asumido su responsabilidad histórica en la defensa de la vida y la salud en el trabajo.



02/08/2009
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