Gobierno Bolivariano
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A sus 98 años de su nacimiento.

EL LEGADO QUE NOS DEJA AQUILES NAZOA, ES QUE EL PUEBLO VENEZOLANO ENFRENTE LAS ADVERSIDADES DE LA VIDA, CON ESFUERZO, CREATIVIDAD Y HUMOR


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Prensa Inpsasel, 17/05/2018.- Un día como hoy, en el año de 1920, Barrio “El Guarataro” (Parroquia San Juan-Caracas), vió nacer a Aquiles Nazoa. Fueron sus padres Rafael Nazoa (jardinero) y Micaela González (ama de casa), quienes le inculcaron la formación de valores. Hizo de la Plaza Capuchinos, su lugar de encuentro para la diversión y de conversas en su niñez, junto a su hermano Anibal.

Por la dura situación económica en el hogar, no pudo continuar sus estudios (sólo llegó a completar sus estudios de primaria). A los 12 años, sale a la calle a ayudar su familia, desempeñándose como limpiabotas, aprendíz de carpintería, ayudante de bodegas, telefonista y hasta botones del Hotel Majestic.

Pero Aquiles Nazoa, tuvo una gran virtud: su pasión por los libros y la lectura. Se interesó en el marxismo. A partir de ahí, completa su formación autodidacta y escribe poesía y otros escritos revolucionarios. En el año de 1935, ingresa a trabajar como empaquetador, en el Diario “El Universal”. También aprende labores de archivo, como tipografía y corrección de pruebas. Aprendió a leer el inglés y el francés, donde demostró su trabajo como traductor (en su tiempo libre, trabajaba como guía turístico). Nazoa se abrió las puertas con el periodismo. Fue enviado como corresponsal a Puerto Cabello, donde colaboró con varias revistas y darios regionales. Por desenmascarar la hipocresía de las autoridades regionales e invisibilizar a la población de escasos recursos, enfermas de malaria, fue acusado de “difamación e injuria” y pagó cárcel.

Luego trabajó para los Diarios “Últimas Noticias” y “El Nacional”, Radio Tropical, y varios semanarios y revistas de humor. Se destaca con la poesía

humorística.

Autor de varios libros: “El Transeúnte Sonreído” (1943), “El Ruiseñor de Catuche” y “Marcos Manaure” -que llegó a proyectarse para el cine, pero nunca se dió- (1953), “Caballo de Manteca” (1960), la Antología Poética “Amor y Humor” (1970). Nazoa también publicó investigaciones monográficas como: “Cuba: De Martí a Fidel Castro” (1961), y los ensayos “Caracas, física y Espiritual” (1967). Con ésta última obra, ganó el Premio Municipal de Literatura del Distrito Capital. También dictó inumerables conferencias de divulgación cultural. Incursionó en la televisión con su programa “Las cosas más sencillas”. En la década de los 70, publica “La vida privada de las muñecas de trapo”, “Raúl Santana con un pueblo en el bolsillo” y “Leoncio Martínez, genial e ingenioso”. También formó su agrupación teatral para incursionarlos en el “Teatro para Leer”.

Murió en un accidente de tránsito, por vía Maracay, 25 de abril de 1976. El legado que nos deja Aquiles Nazoa, es que en tiempos de dificultades, la venezolana y el venezolano, tenemos que salir adelante con esfuerzo, con creatividad y sobre todo, con humor.

En su honor, uno de sus poemás más celébres “El Credo”, es la afirmación que nuestro pueblo venezolano, es amante de los sueños, de la alegría, del imaginario popular y la vida. Compartimos este breve fragmento:

“(...) Creo en la amistad como el invento más bello del hombre,

creo en los poderes creadores del pueblo,

Creo en la poesía y en fin,

Creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama”.

Yajaira Soler Mendoza/Prensa Inpsasel


18/05/2018