Gobierno Bolivariano
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A 16 años del nefasto golpe y resurrección definitiva de la Revolución Bolivariana


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Los nefastos días del 11, 12 y 13 de abril de 2002, Venezuela vivió uno de sus tragos más amargos de la historia contemporánea. Hechos sangrientos perpetrados por sectores de la ultra derecha, enlutaron muchos hogares venezolanos. Detenciones arbitrarias, torturas, asesinatos, censura en los medios privados, saboteo interno en empresas del Estado y un sin fin de atrocidades.

El diabólico plan de los grupos y personajes opositores pertenecientes a la oligarquía pudiente –entre ellos políticos, empresarios, militares, periodistas, sindicalistas y hasta del clero religioso-: Pedro Carmona Estanga, Carlos Ortega, Henrique Capriles Radonski, Leopoldo López, Carlos Fernández, Juan Fernández, María Corina Machado, Marcel Granier, Julio Borges, Alfredo Peña, Enrique Mendoza, Henry Ramos Allup, Manuel Rosales, Contralmirante Carlos Molina Tamayo, Gral. Nestor González González, Gral. Guaicaipuro Lameda, Gral. Manuel Rosendo, Efraín Velásquez, Manuel Cova, Patricia Poleo, Julio César Pineda, César Miguel Rondón, Mons. Ignacio Velasco, Pbro. Maikel de Viana, Baltazar Porras… y otros más; con un golpe de Estado, que sacó al presidente elegido constitucionalmente, para liderar la Revolución Bolivariana, Hugo Rafael Chávez Frías, por un lapso de 48 horas.

Esos funestos días, esa minoría fascista, infringió lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, llamando al pueblo venezolano a unirse a una concentración, para luego masacrarlos y de esa manera, justificar un cambio de gobierno. Sin piedad alguna, la extinta Policía Metropolitana (PM), liderada por Lázaro Forero, Henry Vivas e Iván Simonovis, dieron la orden de disparar desde las azoteas de los edificios cercanos a la concentración, al pueblo (revolucionario y opositor), generando caos, terror y confusión.

El golpista principal, Pedro Carmona Estanga (Presidente de Fedecámaras), apoyado por las cúpulas empresariales, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), y los traidores de las Fuerzas Armadas Nacionales; pusieron en marcha su deseo de despojar a través de la violencia, un gobierno legítimo que duró pocas horas.

Consumado el delito, Pedro Estanga, se autojuramenta como presidente de Venezuela. Se leyeron los decretos del Gobierno transitorio, con los cuales se disolvían los poderes públicos y simultáneamente, se produce un silencio informativo sobre los primeros actos hechos por el dictador.

Los medios de comunicación autocensurados por la invitación del nuevo sistema dictatorial, sólo repetían una y otra vez la masacre del 11,12 y 13 de abril, con una fuerza que no tuvieron antes en situaciones sangrientas de la historia reciente del país. Nunca informaron los bochornosos actos ocurridos contra la Embajada de la República de Cuba (como a la misión médica internacional cubana), ni las detenciones injustificadas contra miembros de la Asamblea Nacional (actualmente en desacato), tal es el caso de Tarek William Saab, a quien arrestan con violencia (como al Ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores y Justicia, para ese entonces, Ramón Rodríguez Chacín).

Chávez recibió un enorme apoyo popular

Luego del indignante acto ocurrido en la AN, la mayoría de los patriotas militares leales, alertaban el total descontento de aquellos sucesos y resurgió el apoyo absoluto al presidente Chávez. En Maracay, la Brigada de Paracaidistas organiza la resistencia a las nuevas autoridades y comienza a activarse la “Operación Restitución de la Dignidad Nacional”.

Por otra parte, diversas guarniciones militares en Caracas y en el interior del país, exigieron el retorno a la constitucionalidad, al conocerse que Hugo Chávez Frías, no había renunciado.

Una inmensa cantidad pueblo que estaban en las calles, en apoyo del regreso de su único Líder, tras una enorme concentración, se produce en las afueras del Palacio de Miraflores, conformándose así la verdadera unión cívico-militar.

A las cuatro de la mañana del día domingo 13 de abril, llega el Eterno Gigante, al Palacio de Miraflores y entre chistes y anécdotas -como era de costumbre- (comentó sobre lavar medias e interiores que le eran prestados), y que no habrá triunfalismo y grandeza en la victoria y que corazón no guarda rencor alguno.

Mensaje escrito por el Gigante Eterno en su secuestro

“Yo, Hugo Chávez Frías, venezolano, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, declaro: No he renunciado al poder legítimo que el pueblo venezolano me dio ¡Para Siempre! ¡Hugo Chávez!

Inpsasel/Jesús Pérez


11/04/2018