Gobierno Bolivariano
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Dos discursos que movieron los cimientos de la historia


:: 1.- El libro de Noam Chomsky, recomendado por el Comandante Eterno, pasó a liderar las ventas en cuestión de horas
2.- El presidente Chávez siempre habló claro y sin miedo

Prensa Inpsasel (22-09-2017).-Hasta hace 18 años los discursos ofrecidos por los jefes de Estados en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) iban casi todos en una misma dirección, y sin ningún tipo de concreción para luchar contra los males que aquejaban al planeta y a la población mundial; sin embargo, desde aquel instante las cosas cambiaron con la llegada de un hombre que con su palabra hizo retumbar las bases de una sociedad inerte. Ese hombre no fue otro que el presidente Hugo Chávez Frías, quien sin tapujo comenzó a decir al mundo las verdades, en especial a las grandes potencias, incluyendo el imperio estadounidense.

El Comandante Eterno mostró desde un principio que no era un hombre que iba a ser manejado por las grandes élites, con suficiente capacidad para ser un gobernante autónomo que iba a defenestrar las directrices establecidas por las naciones industrializadas y con un objetivo claro: luchar por la creación de un mundo más justo y multipolar, donde no todos vieran solo hacia los Estados Unidos, sino a otras naciones como Rusia, China, India y Sudáfrica.

Ante esto, necesario es recordar algunas de las palabras ofrecidas por el presidente Hugo Chávez en su primer discurso ante la 54º Asamblea General de la ONU el 21 de septiembre de 1999, alocución que coincidió con la última Asamblea General del siglo XX y del milenio.

Discurso de Cambios profundos

En aquella oportunidad, Chávez aseguró que hablaba en nombre de su pueblo, y fue eco de los cambios profundos que se estaban comenzando a gestar en Venezuela, con total respeto a los derechos humanos. Habló a los representantes de los países pobres y ricos, a las naciones amigas y distantes, a los incrédulos y expectantes; y recalcó que en esta Tierra de Gracia se estaba impulsando un proceso de transición en lo político, en lo social, en lo económico y sobre todo en lo ético.

“Está naciendo una nueva Venezuela, está naciendo además, hermanas y hermanos, para ofrecerse al mundo libre y soberano y para tomar de nuevo, con mucha firmeza, las banderas de un mundo nuevo, las banderas de un mundo más justo”, afirmó el Comandante Eterno en sus primeras palabras ante la 54º Asamblea General de la ONU.

El presidente Chávez dejó claro en sus palabras que en Venezuela los cambios se estaban llevando a cabo con el total respeto a los derechos humanos, a la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de pensamiento; y el momento fue propicio porque ya en el mundo de hace 18 años circulaban noticias distorsionadas sobre los hechos que acontecían en Venezuela.

“Yo quiero aprovechar este estrado, en esta tarde de Nueva York, y agradecer a ustedes que me oigan unos minutos para garantizarle al mundo entero que en Venezuela se ha respetado, se está respetando y se va a respetar la esencia de un proceso democrático, que viene surgiendo de la misma voluntad de un pueblo”, señaló Chávez.

Y continuó explicando todo el proceso que se desarrolló para que las venezolanas y venezolanas en abril de 1999 dijeran sí al llamado a una Constituyente, y posteriormente eligieran los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente -en unas elecciones abiertas que contaron con la participación de todos los sectores políticos del país- que iba a tener como tarea redactar una nueva Constitución para el país.

Nuevo siglo, nueva Venezuela

“En el año 2000 amanecerá el siglo nuevo y Venezuela amanecerá con un nuevo proyecto político, una nueva Carta Fundamental, que será el piso para la nueva República, para un poder ejecutivo realmente legítimo, que gobierne en democracia”, acotó el presidente Chávez para proseguir explicando en detalles todos y cada uno de los planes que se estaban llevando a cabo y ejecutando para sacar a Venezuela de la grave crisis en la que había sido sumida por los gobiernos de la Cuarta República.

Y para finalizar aquellas históricas palabras Chávez dijo que las venezolanas y venezolanos se hacían solidarios con las luchas del mundo, porque el mundo del siglo XXI que estaba por venir era de ser mucho mejor al mundo del siglo XX.

“Clamamos por la justicia para los pueblos del Tercer Mundo. Clamamos por la igualdad y el desarrollo humano. Clamamos por la integración de los pueblos. Clamamos por la paz”, aseveró en aquella ocasión el comandante Chávez y acotó que Venezuela se iba a repotenciar para incorporarse con su propia fuerza a las relaciones internacionales del mundo moderno.

Discurso de máximo esplendor

Aquel discurso de Chávez ante la 54º Asamblea General de la ONU en 1999 fue el preludio de lo que estaba por venir en los años subsiguientes, un presidente Chávez que no sólo comenzaría a generar interés en todo el mundo, sino que causaría revuelo en cada uno de los países que visitaba porque sus palabras eran un claro indicio de que estaba iniciando una lucha contra los poderes hegemónicos, contra el imperio estadounidense, contra ese capitalismo depredador que socava las bases de los derechos laborales y oprime a la clase obrera y trabajadora.

Pero el máximo esplendor de los centenares de discursos ofrecidos por el Comandante Eterno en sus presentaciones públicas, fueron las palabras expresadas durante la 61º Asamblea General de la ONU el 20 de septiembre de 2006, aquel donde enunció de manera enfática: “ayer estuvo el Diablo aquí, en este mismo lugar. ¡Todavía huele a azufre esta mesa donde me ha tocado hablar!”.

Esas palabras arrancaron aplausos fortísimos y efusivos de la plenaria, y cuando el portentoso ruido de las centenares palmas comenzó a mermar, el presidente Chávez continuó precisando que no estaba de más llamar a un psiquiatra para que analizara el discurso del para entonces presidente de los Estadios Unidos, George W. Bush, debido a que sus palabras eran una clara expresión de las intenciones imperiales.

“Como vocero del imperialismo vino a dar sus recetas para tratar de mantener el actual esquema de dominación, explotación y saqueo a los pueblos del mundo”, espetó Chávez y prosiguió afirmando que el imperialismo hacía grandes esfuerzos por consolidar su sistema hegemónico de dominación, de imponer la falsa democracia de las élites. “un modelo democrático muy original: ¡impuesto a punta de bombardeos, invasiones y cañonazos! ¡Vaya, qué democracia!”, recalcó el presidente Chávez.

Fue aquel un discurso que movió la base de los pensadores e intelectuales del mundo; nunca antes un jefe de Estado de una nación se había dirigido de manera tan desafiante a un gobernante de los Estados Unidos, y nunca antes las palabras de un presidente en la plenaria de la Asamblea General de la ONU calaron tan hondo como esa expresión de “¡huele a azufre todavía!”; y la razón era simple, el Comandante Eterno fue un hombre irreverente y revolucionario que decía las cosas claras y por la calle del medio.

Aquel discurso también tuvo gran repercusión porque Chávez recomendó un libro de Noam Chomsky “Hegemonía o supervivencia, la estrategia imperialista de los Estados Unidos”, que en cuestión de horas pasó a liderar el ranking de ventas; dejando claro la gran capacidad comunicacional de Hugo Chávez Frías y su gran poder para generar un despertar en las naciones del mundo.

(FIN/Juan Carlos Pérez D.)


25/09/2017