Gobierno Bolivariano
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Día Mundial de la Seguridad
y la Salud en el Trabajo


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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo el 28 de abril con el fin de promover la prevención de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en todo el mundo. Se trata de una campaña de sensibilización cuyo objetivo es centrar la atención a nivel internacional sobre las nuevas tendencias en el ámbito de la seguridad y la salud en el trabajo y sobre la magnitud de las lesiones, enfermedades y muertes relacionadas con el trabajo.

Con la celebración del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo la OIT promueve la creación de una cultura de prevención en materia de seguridad y salud para los mandantes de la OIT y todas las partes implicadas en este campo. En muchas partes del mundo, las autoridades nacionales, los sindicatos, las organizaciones de trabajadores y los profesionales del sector de seguridad y salud organizan actividades para celebrar esta fecha.

El Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (INPSASEL) los invitamos a que se una a nosotros en la celebración de este día tan importante y que comparta con nosotros las actividades que usted organice.

El 28 de abril es también el Día Internacional en Memoria de los Trabajadores Fallecidos y Heridos, que el movimiento sindical celebra en todo el mundo desde 1996. Su propósito es honrar la memoria de las víctimas de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales organizando en esta fecha movilizaciones y campañas de sensibilización en todo el mundo.

En 2003, la OIT se involucró en la campaña del 28 de abril a petición del movimiento sindical. INPSASEL al tiempo que honramos a los trabajadores fallecidos y heridos, valoramos y celebramos que estas lesiones y muertes pueden prevenirse y reducirse, haciendo que este día sea un acontecimiento tanto de conmemoración como de celebración.

Desde 2003, la OIT celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo el 28 de abril apoyándose en sus valores tradicionales: el tripartismo y el diálogo social.

El 28 de abril se considera un día para aumentar la conciencia internacional sobre la seguridad y la salud tanto entre los sindicatos, como entre las organizaciones de empleadores y los representantes de los gobiernos.

El presidente de INPSASEL, Néstor Ovalles, reconoce la responsabilidad compartida de las principales partes interesadas y los anima a promover una cultura preventiva de seguridad y salud y a cumplir con sus obligaciones y responsabilidades, con el fin de prevenir las muertes, lesiones y enfermedades relacionadas con el trabajo y permitir a las trabajadoras y  a los trabajadores regresar con seguridad a sus hogares al final de cada día de trabajo, de cada jornada laboral.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, adoptada el 25 de septiembre de 2015, abarca un plan de acción global con metas de desempeño específicas para poner fin a la pobreza, proteger al planeta y asegurar la prosperidad para todos. Con su adopción, la capacidad para recopilar y utilizar datos fiables sobre la materia de la seguridad y salud también ha pasado a ser indispensable para cumplir con el compromiso de los países para implementar y reportar los progresos en relación con algunos de los 17 objetivos de desarrollo sostenible y sus metas de desempeño.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible se refiere en particular, a la promoción del "crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos", y su meta se centra en "proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y protegido para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios". En relación con esta meta se pide a los países que informen sobre el siguiente indicador: “Tasas de frecuencia de lesiones ocupacionales mortales y no mortales, por sexo y situación migratoria”.

Antecedentes en la historia de la reflexión sobre salud y trabajo

La salud ocupacional no tiene una historia muy antigua, no obstante encontramos indicios que dan cuenta de observaciones respecto de la relación entre salud y trabajo desde hace más de 3500 años, a saber:

El Código Legal de Hammurabi, Rey de Babilonia quien gobernó aproximadamente 1700 años antes de Jesucristo, contiene ya referencias al cuidado y protección del trabajador, como lo muestra la siguiente cita: “....un artilugio con el que se han de sujetar las patas traseras del ganado vacuno, para que no dañe al ordeñador y rompa el cántaro de leche...” 

En la  antigua Grecia, Hipócrates (460 AC) consideró la influencia del medio ambiente y las características de cada organismo como causas de las  enfermedades, y no la decisión de fuerzas superiores. Se lo considera el padre de la medicina en tanto  saber técnico y científico. En la observación del ámbito laboral, describió las intoxicaciones de los trabajadores de las minas por el plomo.

Entre los siglos XV y XVII Durante la edad media se regresó a una concepción mágico-religiosa de las enfermedades. En particular se las asociaba a que la fatalidad era la causante de los accidentes de trabajo, razón por la cual era necesario encomendarse a los santos para que estos males no ocurrieran. Pero en el siglo XV, se reiniciaron los registros de enfermedades de los trabajadores.

En 1778, Carlos III dictó el siguiente edicto: “DE ORDEN DE LOS SEÑORES DEL REAL Y SUPREMO CONSEJO DE CASTILLA, comunicamos  a la Sala con fecha de veinte y cuatro de noviembre  próximo: Se hace saber el Público, que teniendo presente el  mismo Consejo ser frecuentes las muertes, y otras  desgracias que padecen los Peones de Albañiles  que trabajan en las Obras públicas de esta Corte,  dimanando en gran parte de la poca seguridad y  cuidado en la formación de Andamios, por descuido  y ahorro con que los Maestros de Obras proceden  en esta parte; y que resulta de aquí privarse la República de unos vecinos útiles que fallecen prontamente, o quedan lisiados, de suerte que no pueden continuar su trabajo en lo sucesivo, cayendo ellos,  sus mujeres, e hijos en la miseria, y mendicidad,  requiriendo esta materia arreglo, y providencias que radicalmente atajen un mal que no puede dejar de excitar la compasión de todo buen Ciudadano. Se ha servido resolver, entre otras cosas, que los Jueces, al tiempo de exponerse los cadáveres de los que así hayan perecido en Obras de cualquiera especie, además del reconocimiento judicial del cadáver, pasen prontamente a la Obra donde se haya precipitado, y hagan formal inspección, y averiguación del hecho, tiempo, y circunstancias del fracaso, y de la culpa, o negligencia del Maestro de la Obra, o Aparejador que la dirigiere, sin diferencias de Obras públicas, o particulares, y sin que para impedir la averiguación, castigo, y resarcimiento de daños se pueda declinar la jurisdicción ordinaria, ni alegar fuero. Que en cuanto a los maltratados, o estropeados, el Señor Alcalde, que asiste al Hospital General, tome declaración a los de esta clase, y formalice la Causa por el mismo método, dando cuenta a la Sala, que procederá en el asunto con la actividad, y vigilancia que se requiere; cuya resolución, y responsabilidad se ha de notificar a todos los Maestros de Obras, y Aparejadores, a fin de que tengan entendida dicha responsabilidad, y no aleguen ignorancia para lo sucesivo. Y siendo esta una acción popular que cualquiera puede denunciar igualmente que la vida del muerto, o estropeado, en inteligencia de que a todos se administrará pronta justicia, para que llegue a noticia de unos, y otros la citada resolución, se publica por medio de edicto, cuyos ejemplares, autorizados por Don Roque de Galdames, Escribano de Cámara, y Gobierno de la Sala, se fijan en los sitios acostumbrados de esta Corte.”

Los tiempos de la Revolución Industrial

Entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, la aparición de la máquina a vapor transforma vertiginosamente la realidad laboral. La Revolución Industrial fue en rigor una revolución económica, social y cultural, y es considerada por muchos la transformación más importante en el mundo del trabajo contemporáneo. Se caracterizó por grandes cambios en el ámbito del trabajo: extensión de la jornada laboral, ambientes insalubres, inseguridad y bajas remuneraciones. Se produjo una gran migración desde áreas rurales a la ciudad, donde se multiplicaron las fábricas. Las principales reivindicaciones de la clase obrera del Siglo XIX se centraron en garantizar el derecho a la vida y el derecho a la libre organización sindical. Así, se consolidó una participación activa en federaciones, sindicatos y partidos obreros. La consigna central de la lucha obrera fue la reducción de la jornada de trabajo. Luego se avanzó en otras reivindicaciones: el límite de edad mínima para el trabajo de niños, la protección de las mujeres, el trabajo nocturno y el derecho al descanso semanal. Hacia fines del siglo XIX, irrumpe el taylorismo como método de trabajo, avanzando con la denominada “organización científica del trabajo”. Aparecen nuevas enfermedades y la medicina comienza a ocuparse de las enfermedades profesionales derivadas del uso de las maquinarias industriales. También se logran algunos avances en relación con la salud de los trabajadores y sus condiciones laborales. La primera preocupación en torno a la protección a la salud estuvo centralmente vinculada con la protección del cuerpo. Se sancionan leyes para el reconocimiento de las enfermedades profesionales, la creación de una Comisión de Higiene Industrial, y la creación de seguros contra accidentes de trabajo.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, el movimiento obrero avanza en la demanda de mejoras concretas en las condiciones de trabajo vinculadas con la salud en el trabajo. Esta tendencia se acentúa con la institucionalización de la Medicina del Trabajo, de la Seguridad Social y de los Comités de Higiene y Seguridad. De esta manera se produce un cambio de perspectiva que abandona la consigna de la reducción de la jornada laboral por nuevas demandas vinculadas con la mejora de las condiciones de trabajo, la seguridad, y la prevención de enfermedades laborales.

Marco Constitucional sobre la salud y la seguridad en el Trabajo

El artículo 86 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, recoge extensamente la protección de las trabajadoras y los trabajadores en materia de salud y seguridad: “Toda persona tiene derecho a la seguridad social como servicio público de carácter no lucrativo, que garantice la salud y asegure protección en contingencias de maternidad, paternidad, enfermedad, invalidez, enfermedades catastrófica, discapacidad, necesidades especiales, riesgos laborales, pérdida de empleo, desempleo, vejez, viudedad, orfandad, vivienda, cargas derivadas de la vida familiar y cualquier otra circunstancia de previsión social…”.

Luego, INPSASEL, mediante dos instrumentos jurídicos refuerza y desarrolla la precitada norma constitucional. En ese sentido su marco jurídico está perfeccionado en la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (LOPCYMAT) que es una conquista de las trabajadoras y los trabajadores que abrió una nueva página en la larga historia de la lucha de la clase trabajadoras, que ha marcado el devenir de la salud y la seguridad laboral al garantizar condiciones dignas y seguras de trabajo.

Luego, está también el Reglamento de la LOPCYMAT el cual representa un avance hacia la construcción de la cultura de prevención de riesgos y procesos peligrosos en los centros de trabajo, para defender la vida y la salud de las trabajadoras y los trabajadores.

(Alberto Vargas)


24/04/2017