Gobierno Bolivariano
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Los CLAP un año de éxito favoreciendo a la familia venezolana


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A un año de la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), los cuales se conformaron tras la instrucción del presidente obrero Nicolás Maduro para reformular la orientación de la Misión Alimentación, en cuya estrategia el protagonista es el Poder Popular, ha sido una respuesta contundente a la mal llamada “guerra económica”. 

El Gobierno Revolucionario  Bolivariano, Chavista y Zamorano estableció la meta de atender a 6 millones de familias para el primer aniversario de los CLAP y ha tomado decisiones certeras para su fortalecimiento, como por ejemplo, la aprobación de recursos para la constitución del Sistema de Tiendas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción.

Al mismo tiempo los organismos de seguridad han profundizado las acciones para erradicar a los bachaqueros y afrontar a quienes esconden los alimentos a los venezolanos para tratar de desestabilizar la Patria mediante la guerra económica.

Con gran conciencia revolucionaria los CLAP son el resultado de que los dirigentes escuchen a su pueblo, porque esta estrategia de trabajo llegó al presidente Maduro y le ha dado un gran impulso.

“Los CLAP  no solamente es llevar alimentos, sino también la producción (…) sin discriminación política, porque para nosotros dentro de la Revolución no hay discriminación (…) porque esta es la estrategia de trabajo que nos inculcó nuestro líder eterno, Hugo Chávez”, dijo Maduro. Esta gestión popular dio paso al nacimiento de los CLAP, oficializados por el Mandatario Nacional en fecha 3 de abril de 2016, en Catia La Mar, estado Vargas.

“Comienza una Revolución económica en el sistema de distribución de alimentos del pueblo venezolano, que, ¿será fácil?, ¡No!, pero este es el camino (…). Convoco al Poder Popular, los poderes creadores del pueblo para la solución de este asunto”, exclamó el Presidente obrero.

Los CLAP son el pueblo organizado que forma parte del sistema popular de distribución de alimentos, para asegurar la entrega directa a las comunidades y conforman el  nuevo sistema para la producción de rubros alimentarios. Con esta iniciativa se enfrenta la guerra económica, se combate el acaparamiento, la usura, el contrabando y se promueven las potencialidades locales para alcanzar la soberanía alimentaria y el autoabastecimiento.

Los CLAP están integrados por la Unión Nacional de Mujeres (Unamujer), el Frente Francisco de Miranda, las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCH) y los Consejos Comunales o. Los CLAP son una herramienta del Poder Popular que surgió en medio de circunstancias muy difíciles: especulación, acaparamiento, guerra económica, cerco financiero, ataques desde dentro y desde fuera para provocar una explosión social.

Hoy en día, --debemos insistir-- los CLAP son una de las políticas públicas más respaldada por los venezolanos. El 60% cree que son una decisión acertada frente a la emergencia económica (según Hinterlaces). Esta percepción positiva se sustenta en un dato objetivo: en la actualidad, los CLAP llegan a seis millones de personas. Inclusive desde los terminales analíticos opositores se reconoce que los CLAP han logrado ser muy efectivos y han rebajado la tensión social. La consultora Datanalisis, por ejemplo, reconoce que cerca del 50% de la población venezolana recibe productos de los CLAP. Nada más y nada menos que la mitad del país. Por ahora, porque el crecimiento de los CLAP se enmarca en un proceso integrador que va más allá de sus objetivos.

El Gobierno Bolivariano estableció la meta de atender a 6 millones de familias para el primer aniversario de los CLAP y ha tomado decisiones certeras para su fortalecimiento, como por ejemplo, la aprobación de recursos para la constitución del Sistema de Tiendas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. Meta cumplida. Y aún hay más en ese devenir fructuoso de los CLAP.

Más allá de la guerra de cifras, hay una verdad irrefutable: los CLAP se apropiaron de la agenda económica en Venezuela. Nacieron hace un año y en este corto tiempo, todos hablan de este invento con arraigo popular venezolano. Ante tanta oferta neoliberal llegada desde los enclaves convencionales, el Presidente Maduro optó por otro camino. En el fondo, los CLAP son una nueva forma económica de ordenar la casa venezolana. Nacen como respuesta coyuntural pero apuntan a constituirse en algo más, de índole estructural, de largo plazo. Es lo mismo que sucedió con las misiones sociales, creadas por el Gigante Hugo Rafael Chávez Frías para afrontar las consecuencias del paro petrolero y que luego, año a año, se fueron consolidando como un verdadero armazón garante de los derechos sociales. Aparecieron en primera instancia como una forma urgente de resolver una necesidad puntual y luego se quedaron constituyendo el actual Estado de las Misiones.

Los CLAP se centran en la distribución de alimentos necesarios a precios justos. Son una respuesta al exceso de intermediación, al abuso de los precios y a las fallas distributivas. Evitan muchos de los círculos viciosos que enferman a la economía venezolana y forjan una relación directa entre bienes producidos o importados y consumo del hogar.

En esta tarea, el Poder Popular juega un papel fundamental porque es el encargado de la distribución y la organización de las familias que reciben muchos bienes preferentes. El Estado actúa como facilitador porque en esta primera fase es quién suministra los bienes para ser distribuidos vía CLAP, sea comprando a los productores locales o importando directamente aquello que sea necesario. Esto solamente ha sido el inicio. Toda vez que ha arrancado una segunda fase en la que el objetivo es que esos mismos espacios organizados comiencen a producir. Tarea delegada en los Consejos Comunales  que conforman las Comunas.

Los CLAP son mucho más que una simple caja de productos que llega a cada casa. Ya son parte del imaginario económico del país. Es parte de la nueva subjetividad fraguada en estos años difíciles. Los CLAP suponen innegablemente un contrapeso real a la dinámica darwinista que se podría haber instalado si se hubiera impuesto el sálvese quien pueda. Los CLAP son una respuesta en lo ideológico pero que viene cargado de alta dosis material. He aquí su gran fortaleza.

No sólo es una forma teórica alternativa, sino que se trata de una respuesta que se percibe materialmente en cada barrio, en cada calle, en cada casa, en general en la familias venezolana. Los CLAP comienzan a configurar, a fuego lento y por ahora en una etapa todavía muy incipiente, un nuevo metabolismo socioeconómico que deberá batallar con el viejo orden enfermo aún existente.

Existen fallas y nadie las niega. Se critica la falta de periodicidad y homogeneidad. Aún es insuficiente para satisfacer la demanda plena de los bienes básicos. Apenas tiene un año de vida y está en pleno desarrollo, y se sigue perfeccionando a medida que crece a velocidad record. Por ejemplo, están funcionando los CLAP Textiles para atender las necesidades escolares. Lo mismo se ha hecho con los productos de higienes que formarán parte de los bienes-CLAP. Esto demuestra que van a más gestionando cubrir el universo de bienes básicos a precio justo. No se regalan; se pagan y se reciben, pero a precios justos. Sin especulaciones de por medio y sin intermediarios.

A medida que los CLAP crezcan, los precios de los productos disponibles en circuitos paralelos deberían estabilizarse porque no habrá motivos para inflarlos. Los CLAP no tienen como objetivo ser la fuente exclusiva para satisfacer toda la demanda de todos los bienes del país. Puede (y debe) haber abastos, bodegas y tiendas con anaqueles llenos con todo tipo de productos disponibles para que la población pueda adquirirlos. Pero no a cualquier precio. Las tasas de ganancias permitidas por ley son muy superiores a las que actualmente existen en cualquier otra economía del mundo. Ganancias exorbitantes que van más allá del 500%.

Los CLAP están en plena efervescencia con sabor a pueblo. Han irrumpido con fuerza con un doble objetivo; por una parte, resolver coyunturalmente las necesidades de la economía del ahora;  y en segundo término, quedarse como parte esencial del nuevo orden económico socialista revolucionario.

Con el mejor espíritu del Eterno Chávez, se mezcla lo urgente con lo estructural. Así fue como el Gigante Chávez construyó una economía más sólida de lo que muchos dicen. Nadie dice que el día a día está siendo fácil en estos últimos años de caída de precios del petróleo, arremetida financiera internacional, subversión de la derecha fascista con todos sus ingredientes imperialistas y con una estructura productiva en proceso de un fortalecimiento. En honor a la verdad, sin Misiones Sociales ni Soberanía, ¿se hubieran imaginado qué es lo que hubiera pasado en Venezuela?
Hoy los CLAP representan un pilar necesario para la nueva economía en desarrollo, al margen del neoliberalismo, y en pleno crecimiento sustentable. Los CLAP representan ser uno de los verdaderos cimientos para una economía que está empecinada en no tirar la toalla y buscar alternativas a la senda neoliberal, con soluciones reales a favor de las mayorías, a favor del pueblo en general, sin exclusiones.

Un millón de CLAP de Higiene y 500 mil CLAP Maternales al mes

“La meta es producir mensualmente un millón de CLAP de Aseo Personal e Higiene y 500 mil CLAP Maternal al mes, con toda la capacidad industrial instalada en Venezuela”, expresó el Presidente Nicolás Maduro Moros, durante la firma de acuerdos con empresas nacionales privadas que se comprometieron a elaborar los productos para la entrega de los rubros requeridos por los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

Durante la clausura de la Expo Venezuela Potencia 2017, en las instalaciones de El Poliedro de Caracas, donde más de 480 empresas públicas y privadas mostraron los avances en la nueva economía nacional, el Jefe de Estado y el Vicepresidente Tareck El Aissami, encabezaron la firma de acuerdos dentro de esta actividad.

Las empresas firmantes que se comprometen a elaborar los productos en cada uno de los CLAP,  son:
CLAP Maternal:   Empresa Nestlé venezolana; Conglomerado Nacional de Absorbentes;  Caciques Maracay; Alimentos Heinz

CLAP Aseo personal e higiene: Corporación Productores de Químicos; Papeles Venezolanos; Manufactura de Papel; Caciques Maracay; Colgate Palmolive;  Farsana de Venezuela; Ponce y Benzo;  Procter & GambleI

El Aissami informó que los CLAP maternales conformarán 500 mil al mes entre productos alimenticios para niños, compotas, alimentos complementarios, pañales, aceites, cremas, toallas y sanitarias entre otros productos para la atención integral de la madre y el bebé.

El Presidente Maduro indicó que este es el arranque de dos importantes iniciativas en el abastecimiento de productos esenciales. El CLAP Maternal comentó que es un complemento necesario de apoyo a las madres y sus bebés. Destacó que el Gobierno venezolano es promotor de la lactancia materna como alimentación fundamental de las nuevas generaciones, pero era necesario complementar el abastecimiento y distribución de alimentos y productos  tanto para las madres como los lactantes. Admitió que apenas es el comienzo y falta mucho por hacer, por lo tanto pidió ampliar las inversiones para el crecimiento de estos sectores productivos y con el apoyo complementario de importaciones de los rubros que se necesiten temporalmente.  

El otro anverso de la moneda

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) anunció en el año 2014 que el plan de erradicación del hambre que adelanta el organismo llevará por nombre "Hugo Chávez Frías". Este honor obedece a las exitosas políticas del Gobierno Revolucionario para combatir la falta de alimentos

“Es la mejor forma que tenemos para honrar a este hombre que fue tan visionario en este tema. Se adelantó 10 años al resto de los líderes mundiales y lo hizo efectivo”, expresó el director regional de la referida organización, Raúl Benítez, tras aplaudir la integración y la importancia que le han dado los Gobiernos progresistas a los planes para combatir el hambre en la región.

Calificó de positivo que Latinoamérica sea la región con los niveles más altos en su lucha contra el hambre. Sin embargo, aseguró que aún falta mucho por hacer, “seguiremos trabajando para sembrar una cultura alimenticia, que no sólo dependa de un Gobierno, sino de las familias”, dijo Benítez.

Actualmente 840 millones de personas pasan hambre en el mundo, cifra que es alarmante. En América Latina y el Caribe se producen alimentos para unas 750 millones de personas. Luego, en estos escenarios, Haití sigue siendo el país que registra los niveles de pobreza más bajos de la región.

Aunque el pueblo haitiano ha mejorado sensiblemente su situación, debido a la integración de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y Petrocaribe.

Asimismo, Nicaragua es el país que más ha avanzado en la lucha contra el hambre, registrando menos del 20 por ciento de la población que vive en la pobreza.

En 2013, el director general de la FAO, José Graziano da Silva, felicitó a Venezuela y a otras 15 naciones por cumplir exitosamente las metas en materia de erradicación del hambre de manera continua y anticipada. Camino que todavía sigue a pesar del boicot y la guerra económica. Ahí están, por ejemplo, los CLAP.

José Graziano da Silva ha trabajado en temas de seguridad alimentaria, desarrollo rural y agricultura durante más de 30 años. Desde que asumió su mandato como Director General de la FAO en 2012, ha liderado importantes cambios radicales en la Organización. Estas reformas han implicado reorientar el trabajo de la FAO, reforzando sus capacidades institucionales, fortaleciendo las alianzas con la sociedad civil, el sector privado y el mundo académico e impulsando el apoyo de la FAO a la Cooperación Sur-Sur. Sus esfuerzos se han traducido en una mejor rentabilidad para la Organización y sus asociados.

De acuerdo cifras de la FAO, en 1990 y 1992, Venezuela registraba 13,5 por ciento de su población con hambre, mientras que entre 2007 y 2012 esta cifra se ubicó en apenas 5 por ciento. Esta es la otra cara de la moneda que la criminalidad de la derecha fascista se niega en reconocer en su actitud entreguista a los designios imperialistas estadounidense. ¡Venezuela es indestructible!

(Alberto Vargas)


29/03/2017