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Marx: explotación y migración


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En "El Capital", Carlos Marx estudia con detalle las condiciones de trabajo de las trabajadoras y de  los trabajadores bajo el régimen capitalista. Citas de esta monumental obra lo legitiman. Marx utilizando todo su ingenio describe las condiciones brutales de explotación a las que son sometidas la clase trabajadora bajo el modo de producción del capitalismo salvaje.

"... en su hambruna canina de plus trabajo, el capital no sólo transgrede los límites morales, sino también las barreras máximas puramente físicas de la jornada laboral. Usurpa el tiempo necesario para el crecimiento, el desarrollo y el mantenimiento de la salud corporal. Roba el tiempo que se requiere para el consumo de aire fresco y luz del sol. Escamotea tiempo de las comidas y, cuando puede, las incorpora al proceso de producción mismo, de tal manera que al obrero se le echa comida como si él fuera un medio de producción más, como a la caldera carbón y a la maquinaria grasa o aceite. Reduce el sueño saludable—necesario para concentrar, renovar y reanimar la energía vital—a las horas de sopor que sean indispensables para revivir un organismo absolutamente agotado. ...", escribió Marx.

También confirmó: "... el capital, no tienen en cuenta la salud y la duración de la vida del obrero, salvo cuando la sociedad lo obliga a tomarla en consideración. Al reclamo contra la atrofia física y espiritual, contra la muerte prematura y el tormento del trabajo excesivo, responde el capital: ¿Habría de atormentarnos ese tormento, cuando acrecienta nuestro placer (la ganancia)? ..."

Desde temprano el capitalismo salvaje mostró un desprecio total contra las trabadoras y los trabajadores; es el sentimiento egoísta que envuelve al capitalismo. "... Las horas de descanso se convertían así en horas de ocio forzoso, que empujaban al obrero joven a la taberna y a la obrera joven al prostíbulo...", alertó Marx acerca de la martirizada vida de la clase trabajadora.

Una enseñanza importante de Marx es que no se puede mejorar significativamente las condiciones de trabajo bajo el régimen capitalista. Solo destruyendo al capitalismo, logrará la clase trabajadora su verdadero desarrollo humano y su bienestar.

Luchar por la prevención,  la salud y la seguridad en el trabajo, sin luchar por transformar el modo de producción capitalista,  generador de esas condiciones inhumanas en el trabajo, sería como inútil todo el  esfuerzo que se haga en la marcha hacia la dignidad de la clase trabajadora.

Para cambiar esas condiciones brutales, para cambiar el régimen de explotación del hombre por el hombre, tenemos que estudiarlo previamente y conocerlo en profundidad al estado inhumano de la clase trabajadora cuando es sometida por el capitalismo salvaje. Para pasar de la teoría a la acción.

La definición marxista del modo de producción capitalista se centra en el establecimiento de unas relaciones de producción basadas socialmente en la existencia de proletarios que no poseen medios de producción ya que pertenecen a los capitalistas, con los que realizan un contrato de trabajo, mediante el cual venden su fuerza de trabajo, que es la única propiedad que tienen, a cambio de un salario, como única manera de conseguir los medios necesarios para la subsistencia de las trabajadoras y los trabajadores. El modo de producción capitalista se caracteriza por la posesión o la tenencia de los medios de producción.

Los dueños de los medios de producción (capitalistas) son la clase dominante (burguesía) que obtienen sus ingresos a partir del producto excedente producido por los trabajadores y se han apropiado libremente los capitalistas.

Una característica definitoria del capitalismo es la dependencia en el trabajo asalariado para un gran segmento de la población; específicamente, la clase obrera (proletariado) no son propietarios de capital y tiene que vivir con la venta de su fuerza de trabajo a cambio de un salario, que no se corresponde con su criminal explotación, el capitalismo ha ideado una esclavitud asalariada.

Marx explicó el creciente odio antimigrantes

Carlos Marx sostuvo  que debemos entender la composición del sistema económico de determinada sociedad, dado que va a permitir conocer todos los otros fenómenos sociales como, migración.

Los ultra derechistas que procuran controlar al mundo, el estadounidense Donald Trump, el británico Nigel Farage, la francesa Marine Le Pen y el holandés de los países bajos Geert Wilders, al parecer todos ungidos por Dios, están empeñados a una regresión totalitaria, yendo inclusive, contra la propia historia, justamente por ser considerados como una suerte de seres “divinos” por el capitalismo salvaje.

El auge de estos cuatro políticos caídos del cielo más papistas que el papa, ha sido emblemático en el creciente odio antimigrantes que predomina en  los países imperialistas. Basando sus campañas en la xenofobia, ellos han convencido a millones de personas en sus respectivos países de que los migrantes son la fuente de sus problemas.

Y en la época en la que hay más migrantes que nunca antes en la historia de la humanidad, el odio antimigrantes no puede ser más peligroso.

En un discurso público, la narrativa dominante explica  que este fenómeno social se basa principalmente en la raza y la religión. Muchos han señalado  que los inmigrantes latinos, negros y musulmanes están siendo atacados por la supremacía blanca.

Aunque ese argumento es considerablemente cierto, eso no explica completamente por qué hay más migrantes — y odio antimigrantes — que nunca antes. Personas han estado buscando explicaciones que los medios no pueden darles.

Hoy un creciente número de personas recurren a filósofos revolucionarios como Carlos Marx para dar respuesta a sus dudas. Las ventas de "El Capital" de Carlos Marx, escrito hace 150 años, han ido en aumento desde 2008.

Marx  dedicó la mayor parte de su vida a escribir sobre economía. Él sostuvo que al entender la composición del sistema económico de determinada sociedad, todos los otros fenómenos como migración, podrían entenderse mejor. Es decir, la economía o el sistema de explotación determinan la sociedad en sí misma.

Marx trazó que el capitalismo, un sistema económico basado en ganancias en que es el propietario de los medios de producción, es el responsable de la mayoría de los problemas de la sociedad. El sistema capitalista global sobre el que él escribió en 1867 fue la versión embrionaria del avance capitalista que vivimos hoy.

Marx puntualizó que el capitalismo creó constantes crisis dentro de la sociedad debido a la tendencia a la caída del índice de ganancia. El lucro es definido como ganancia financiera acumulada de la diferencia entre la cantidad gastada en comprar, operar o producir algo.
Aquí hay una ilustración de como la caída del índice de ganancia y la teoría de la crisis trabajan, a saber:

Por ejemplo, una compañía de zapatos en un país imperialista gasta 50 dólares en salarios y materia prima cada hora para producir un par de zapatos. Si la compañía está dispuesta a vender el par de zapatos por 80 dólares, ellos tendrán una ganancia de 30 dólares por hora.

Obteniendo el costo creciente de los salarios y materias primas, la compañía de zapatos, como los mayores capitalistas, se beneficia de países en desarrollo para obtener ganancias. Digamos que la compañía decide moverse a México y pagar 30 dólares en salarios y materia prima por hora. Si ellos están dispuestos a pagar el mismo par de zapatos por 80 dólares, ellos tendrán una ganancia de 50 dólares cada hora.

Los dueños de la compañía de zapatos regresan con más dinero, el trabajador del país imperialista es enviado a la línea del desempleo y el trabajador mexicano está siendo gravemente mal pagado y súper explotado.

Como los trabajadores del mundo hacen menos dinero porque deben competir unos con otros, no pueden adquirir como consumidores los mismos productos que ellos producen. Esto crea una situación en la que la compañía de zapatos, no puede vender sus productos porque nadie tiene dinero para comprarlos. Por tanto, los beneficios disminuyen constantemente.

Debido a que el capitalismo está basado en ese proceso, la crisis se convierte en un lugar común. El desempleo en países imperialistas y la migración masiva de países en desarrollo emprenden un camino de colisión.

Políticos como Trump, Farage, Le Pen y Wilders convencen a millones de que los migrantes son el problema, mientras el sistema capitalista en sí mismo es responsable. Esto directamente contribuye al crecimiento del odio antimigrantes en los países desarrollados. Repudió que está soportado en el umbral de las caídas del índice de ganancia y porqué están dejando cesante a trabajadores en los países capitalistas, porqué personas están dejando países del tercer mundo y porqué todos los trabajadores tienen un interés compartido en abolir el capitalismo.

Eso también desbanca el mito que "los migrantes están robando trabajos" y que esos trabajadores en países como México están "consiguiendo un mejor contrato".

A medida que el capitalismo llega a una crisis y declive que no puede superar, llega a un callejón sin salida, por ello es más importante que nunca unir a la clase obrera del mundo. Estos indicadores devela cómo la clase trabajadora cada vez se fortaléceme en este mundo explotación,  y cómo el capitalismo salvaje está en declive.

La lucha de clases

La historia que antecedió a Marx es un cúmulo de datos no analizados y fragmentados que expusieron algunos aspectos del proceso histórico. El marxismo señaló el camino para una investigación universal y completa del proceso del nacimiento, desarrollo y decadencia de las formaciones sociales y económicas, examinando el conjunto de todas las tendencias contradictorias y concentrándolas en las condiciones, exactamente determinables, de vida y de producción de las distintas clases de la sociedad, eliminando el subjetivismo y la arbitrariedad en la elección de las diversas ideas dominantes o en su interpretación y poniendo al descubierto las raíces de todas las ideas y de todas las diversas tendencias manifestadas en el estado de las fuerzas materiales productivas, sin excepción alguna.

Son los hombres y las mujeres los que hacen su propia historia, pero ¿qué determina los móviles de estas personas, y más exactamente, de las masas humanas?, ¿a qué se deben los choques de las ideas y aspiraciones contradictorias?, ¿qué representa el conjunto de todos estos choques que se producen en la masa toda de las sociedades humanas?,  ¿cuáles son las condiciones objetivas de producción de la vida material que forma la base de toda la actuación históricas de los hombres y las mujeres?, ¿cuál es la ley que preside el desenvolvimiento de estas condiciones?

Marx se detuvo ante estas interrogantes y trazó el camino del estudio científico de la historia concebida como un proceso único regido por leyes, pese a toda su impotente complejidad y a todo su carácter contradictorio. El marxismo ofrece el hilo conductor que permite descubrir la existencia de leyes en este andamiaje y caos: la teoría de la lucha de clases.

“La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días, es la historia de las luchas de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales; en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante una lucha constante, velada unas veces, y otras franca  abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes. La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clases. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de luchas por otras nuevas. Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clases. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado”, expuso Marx.

La lucha de clases es el motor de la historia. Desde que la burguesía conquistó al poder político y estableció sobre las ruinas de la sociedad feudal su modo capitalista de producción, sobre ese modo de producción erigió su Estado, sus leyes, sus ideas e instituciones. Esas instituciones consagraron la existencia de su dominación de clase, y es lo que justamente combaten los Revolucionarios. La burguesía lleva en sí mismo su contrario, nosotros, al pueblo. Esto es, la dialéctica del materialismo histórico que es inexorable: el devenir. De aquí y sin vaguedades: el futuro nos pertenece, es nuestro.

El marxismo no es un dogma, sino una guía para la acción. Marx comentó: "En la ciencia hay un amplio camino real y sólo puede alcanzar sus alturas radiantes aquél que, sin temor al cansancio, trepa por sus pedregosos senderos”.

(Alberto Vargas)


21/03/2017