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El calentamiento global
una amenaza terminal


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Investigaciones por renombrados científicos alertan  sobre el grave estado actual de los océanos y de los efectos del calentamiento global. El calentamiento de las aguas marinas supera en un 13% los cálculos previstos y sigue acelerándose. Tenemos un gran problema: estamos acabando con la vida.

Las tasas del calentamiento global del año 1992 son casi dos veces más altas que las de 1960, en los años 90 el proceso empezó a afectar a aguas de unos 700 metros de profundidad. Otros descubrimientos del equipo muestran que los océanos sureños han experimentado un enorme calentamiento y que los océanos Atlántico e Índico solo han empezado a sufrir este proceso recientemente.

Zonas muertas

La disminución del nivel de oxígeno en los océanos es considerado como otro efecto nocivo causado durante los últimos 50 años por el incremento en un grado centígrado de la temperatura del ambiente, que a su vez es producto de varios factores como la constante emisión de gases a la atmósfera terrestre. Así, un estudio realizado por un grupo de expertos alemanes del Centro de Investigación Oceanográfica Helmholtz (GEOMAR) y de la Universidad de Kiel, analizó los datos del nivel de oxígeno colectados en las últimas cinco décadas. Los resultados, que han sido publicados en la revista 'Nature', reflejan una disminución del 2 % en el nivel del gas vital en los océanos.

Aunque no parezca una cantidad significativa, se trata de unos 80.000 millones de toneladas métricas de oxígeno, una cifra considerada por los expertos como suficiente para alterar ecosistemas y crear 'zonas muertas' en nuestros océanos. Es así que la cantidad de regiones con falta total de oxígeno en las profundidades de los océanos se ha cuadriplicado en el último medio siglo.

La vida está amenazada

La avaricia humana y los combustibles fósiles pueden causar la extinción de la mitad de las especies del planeta en el año 2100, advierten los expertos en la materia..

En el marco de un taller dedicado a la Extinción Biológica que se celebró en el Vaticano esta semana los científicos han expresado su preocupación sobre las consecuencias del consumo global. "Nuestro deseo de aumentar el consumo crece más rápidamente que nuestra población y la Tierra no puede sostenerlo", afirman los organizadores.

El profesor Paul Ehrlich de la Universidad de Stanford opina que "los países occidentales ricos están malgastando ahora los recursos del planeta y destruyendo sus ecosistemas a un ritmo sin precedentes".

Por su parte, el biólogo Reese Halter explica que tres factores principales causarán una extinción masiva en la Tierra: los seres humanos, la avaricia de estos y el uso de combustibles fósiles. "Cada año se gastan 5,6 billones de dólares para subvencionar a los contaminadores mayores y más ricos, las compañías de combustibles fósiles".

El conservacionista ofrece datos preocupantes: de 1970 a 2014 desapareció el 50% de toda la vida silvestre terrestre. "Ahora nos dicen que para 2020, en tres años, nos faltará el 66% de toda la vida silvestre de la Tierra. ¡En 2020! Tenemos un gran problema".

Lo mismo ocurre en los océanos. Según Halter, "en estos momentos estamos perdiendo el 90% de los tiburones. Los tiburones y sus antepasados existen en nuestro planeta desde hace más de 400 millones de años. Son los doctores del mar. Así que cuando aniquilamos a los doctores, los océanos enferman. Estamos destruyendo toda la vida. Es una crisis de proporciones épicas. ¡Salvemos la naturaleza, salvémosla!", exclamó el biólogo.

Para concluir, en lo referente a los recortes del presupuesto estadounidense en el ámbito ecológico, Halter no ocultaba su perplejidad: "El agua se utiliza para nuestra comida y bebida. ¿Por qué las empresas dedicadas al carbón están contaminando el agua, que es la sangre vital de la Tierra? ¿Y por qué debemos acabar con la Ley de Agua Limpia? ¡Qué diablos!".

OMM ha alertado

El riesgo que vive la humanidad sobre la conclusión de toda forma de vida es debido a la inherencia del feroz, depredador y asesino sistema capitalista., que colocó en jaque a la madre Tierra. Un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), ha alertado: el cambio climático le depara a la humanidad riesgos mucho más inmediatos y peligrosos de lo que se creía.

En un período relativamente corto el cambio del clima, las sequías, entre otros fenómenos naturales, se harán realidad y provocarán problemas globales tales como hambrunas, enfermedades, sequedades, inundaciones y guerras por el acceso a los recursos.

La humanidad no está preparada para estos eventos. Existen riesgos globales para la civilización. El accidentado mundo que generó el capitalismo salvaje con las desigualdades sociales que cada vez se agudizan más, problematizan el panorama mundial. Otro elemento es el aumento de la violencia, guerras, etcétera. La falta de recursos naturales como el agua potable es un factor desestabilizador que nos llevará a conflictos bélicos abiertos y empeorarán los peligros ya existentes.

El incremento de las enfermedades, las seguías, la falta de alimentos, la pobreza y otras contrariedades potenciales, dado a la destrucción del medio ambiente están acelerando la propagación de enfermedades crónicas, hambre y miseria que visibilizan un matiz apocalíptico en la civilización que engendró el capitalismo salvaje. Son amenazas que están en pleno desarrollo.

Los alimentos para el año 2050 tendrán costos impagables, toda vez que los precios mundiales aumentarían exorbitantemente a raíz de los cambios de temperatura y los patrones de contaminación, esto sumado al empobrecimiento de los pueblos tendrá como resultado mayor padecimiento y más hambruna en diversas regiones del mundo. Un significativo porcentaje de la población mundial no tendrá disponibilidad al agua.

Según la OMM aún hay tiempo para tomar medidas y evitar la catástrofe, pero, si el frágil balance climático se altera aún más, estos problemas latentes podrían acentuarse drásticamente.

En estos escenarios espeluznantes está la contrariedad de la historia: fuimos masacrados, invadidos y saqueados, y hoy los países de este hemisferio tienen deudas impagables contraídas con el capitalismo salvaje, que durante siglos se ha lucrado de los recursos de NuestraAmérica.

El Eterno Hugo Rafael Chávez Frias, ante la amenaza que trae consigo el cambio climático, cristalizó: el socialismo es la única alternativa para contener el modelo depredador capitalista que ya ha fracasado. Del mismo modo otra voz autorizada, Ban Ki-moon, en su condición de secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dijo: "El cambio climático está afectando al tiempo de todo el mundo. El clima es más extremo y perturba los patrones establecidos. Ello implica más desastres, más incertidumbre", tras sugerir a los líderes mundiales que apuesten por "compromisos valientes" para combatir el cambio climático. Venezuela no escapa a esta locura infernal, varios Estados ya resisten olas de calor.

Estamos montados en un modelo de autodestrucción donde están en peligro todas las formas de vida en nuestra Madre Tierra. Cuyo principal responsable es el imperio del norte, parasitario, depredador y saqueador. Con menos del 5% de la población del mundo succiona anualmente enorme cantidades de petróleo, gas, minerales, materias primas, bienes de consumo y productos sofisticados procedentes del exterior; muchos de ellos como los combustibles y los extraídos de las minas, no son renovables. Los hidrocarburos que tardaron 400 millones de años en formarse en apenas dos siglos lo están acabando.

Para evitar esta catástrofe ya casi irreversibles se han realizado dos eventos mundiales el Protocolo de Kyoto (1997), no suscrito por EEUU; y la Cumbre de Copenhague (2009), que fue tildada como un fracaso total. No existen acuerdos para contener el acelerado fin de la especie humana, toda vez que los dañinos altos niveles del contaminante y mortal dióxido de carbono continúan en aumento haciéndose cada vez más incontrolables.

El conclave de Copenhague reveló que el imperio no tiene interés en contener la catástrofe ecológica mundial que nos amenaza. EEUU --repetimos-- con menos del 5% de la población mundial emite el 25% del dióxido de carbono, o sea, es el mayor emisor de gases contaminantes del orbe. Desde el Protocolo de Kyoto las emisiones de los países desarrollados se elevaron en un 13% y de ese volumen el 55% corresponde a EEUU.

El otrora presidente estadounidense Barack Obama (premio Nobel de la Paz) advirtió: "Las naciones desarrolladas han causado la mayor parte del daño y debe asumir su responsabilidad". Lo que afirma está en contradicción, sin dudas. Y más recientemente afirmó: "El cambio climático no es un problema para otra generación. Ya no".

El calentamiento que ha comenzado a ser parte de nuestras vidas, es inequívoco. Desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios, incluso hasta en milenios. La atmósfera y el océano se han calentado.

Los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado", revela investigación del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU, tras dar cuenta de que "la influencia humana en el sistema climático es clara", indica el informe del IPCC. En otras palabras, el hombre está detrás del calentamiento global.

El IPCC, que ya alerta de los fenómenos extremos que el mundo está sufriendo por el cambio climático, avisa  que la temperatura a final de siglo habrá aumentado entre 3,7 y 4,8 grados si no se adoptan medidas de control. Y, para evitar unas consecuencias desastrosas, los científicos han fijado en 2 grados el aumento máximo que el planeta se puede permitir en 2100. Para ello, se necesita recortar las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 40% y un 70% en 2050 y llegar a un nivel cero a final de este siglo.

"Es verdad que hay otros factores (como el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar), pero numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana", apuntó el informe del IPCC.

Entre tanto, el Papa Francisco, señaló al cambio climático como uno de los principales retos de la humanidad. Y precisó los efectos adversos que se están detectando ya, como "catástrofes naturales regionales" y "crisis sociales o incluso financieras".

Socialismo como único “Plan B”
Sobre el socialismo como única alternativa para salvar la especie humana, el Che advirtió que con las armas melladas del capitalismo, "se puede llegar a un callejón sin salida". "Socialismo o barbarie", he allí la disyuntiva de nuestra época. Los parches no tienen como objetivo una democracia socialista, sino reformas para favorecer al capitalismo o el neoliberalismo, no busca la supresión del sistema de trabajo explotador y humillante, sino la disminución de los males de los trabajadores. En definitiva, no busca la liquidación del capitalismo, sino la atenuación de sus crímenes, siempre bajo la premisa de la "legitimación democrática".

Es el capitalismo salvaje quien condensa el cambio climático y la autodestrucción de toda forma de vida. El acuerdo de París incluyó a todos los países del mundo. No solo a economías desarrolladas como ocurrió con Kioto.

Cumbre de París 2015

Francia acogió y presidió  la XXI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015, también llamada "París 2015" del 30 de noviembre al 11 de diciembre. Se trató de un cónclave crucial, ya que debía desembocar en un nuevo acuerdo internacional sobre el clima aplicable a todos los países (196 gobiernos `participaron), cuyo objetivo era mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. De acuerdo a los compromisos asumidos en otros encuentros, ésta debió ser la cita definitiva de la que se esperaban responsabilidades vinculantes para la reducción de los gases de efecto invernadero.

Sus resultados, teniendo en cuenta que por primera vez todos los países se han comprometido con el objetivo común de limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, traemos a colación estas dos premisas, a saber:

 a) Positivo: si bien no es todo lo ambicioso que hubiese gustado a muchos, el acuerdo marca una senda de reducción de emisiones clara.

b) Negativo: no se ha establecido un precio del carbono, los objetivos de mitigación y reducción no son jurídicamente vinculantes y, en caso de incumplimiento, no se contemplan sanciones.

Esto ocurrió ante las dramáticas consecuencias que sufre un gran segmento de la especie humana; más de la mitad de la humanidad vive hoy por debajo del nivel de miseria; el 20% más rico consume el 82,49% de toda la riqueza de la Tierra y el 20% más pobre se tiene que sustentar con un minúsculo 1,6%.

El planeta está dando señales inequívocas de que ya no aguanta más la depredadora locura del demoledor y asesino capitalismo salvaje. Los centros de investigaciones más avanzados aseguran que queda muy poco tiempo para evitar una catástrofe irreversible. Hay otro factor que se nos viene encima, la superpoblación, y la comida y el agua, comenzarán a fallar.

Un nivel de 350 partes del dióxido de carbono por millón es todavía tolerable; hoy sobrepasa sin embargo la cifra de 390 y se incrementa a ritmo de 2 partes por millón cada año, rebasando los niveles de hace 600.000 años; las últimas dos décadas han sido, cada una de ellas, las más calurosas desde que se tienen noticias del registro; el referido gas aumento 80 partes por millón en los últimos 150 años.

El hielo del mar Ártico, la enorme capa de dos kilómetros de espesor que cubre Groenlandia, los glaciares de América del Sur que nutren sus fuentes principales de agua dulce, el volumen colosal que cubre la Antártida, la capa que resta del Kilimanjaro, los hielos que cubren el Himalaya y la enorme masa helada de Siberia se están derritiendo. Ninguna de las guerras que han tenido lugar en la historia significa hoy día un peligro mayor.

En fin, es la democracia la que necesita del socialismo, y no al revés, para detener la conclusión de toda forma de vida en nuestra Madre Tierra.

(Alberto Vargas)


14/03/2017