Gobierno Bolivariano
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El “sueño americano”
está en un caos total


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El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó sus informes por países sobre prácticas de derechos humanos, presentándose una vez más como "el juez de los derechos humanos" en el ámbito mundial. Empuñando "el bastón de los derechos humanos" señaló y atribuyó responsabilidades sobre la situación de los derechos humanos en muchos países, pero no prestó atención a sus propios terribles problemas en esta materia.

Cuál era la situación real de los derechos humanos

Los hechos concretos muestran que el año pasado se produjo un continuo deterioro en aspectos clave acerca de los problemas de derechos humanos ya existentes. Con los disparos aún sonando en los oídos de la gente más allá de la Estatua de la Libertad, una discriminación racial que empeoró y una farsa electoral dominada por la política del dinero, el autoproclamado defensor de los derechos humanos retrató su "mito" en materia de derechos humanos con sus propias acciones.

Los frecuentes delitos relacionados con las armas condujeron a una elevada cifra de víctimas y la tasa de encarcelamiento se mantuvo alta. Se produjeron un total de 58.125 incidentes de violencia con armas, entre ellos 385 tiroteos masivos, en EEUU en 2016, que provocaron 15.039 muertes y heridas a 30.589 personas. Tiene el segundo mayor registro de presos, con 693 reclusos por cada 100.000 habitantes. Hay 70 millones de estadounidenses --casi uno de cada tres adultos-- con algún tipo de antecedente penal. 

El nivel de vida de los grupos con ingresos medios y bajos fue preocupante en un contexto en el que la brecha en los ingresos se amplió. En 2016, la proporción de estadounidenses adultos que tenían un trabajo a tiempo completo registró el nivel más bajo desde 1983. En las últimas tres décadas, cerca del 70 por ciento de los ingresos fue a parar a los bolsillos del 10 por ciento más rico. La población de clase media llegó a un punto de inflexión hacia la contracción. Además, uno de cada siete estadounidenses seguía viviendo en la pobreza y 45 millones de personas se encontraban en circunstancias difíciles. La esperanza media de vida cayó de 78,9 a 78,8 años y, con ello, Estados Unidos registró un descenso en la esperanza de vida general por primera vez en más de 20 años.

El racismo continuó existiendo y las relaciones raciales empeoraron. En 2016, el Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes de las Naciones Unidas informó al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de que los problemas raciales eran graves en Estados Unidos. La historia colonial, la esclavitud, la subordinación y las segregaciones raciales, el terrorismo racial y la desigualdad entre razas siguieron planteando un serio desafío. Las muertes a manos de la policía recordaron al pasado terrorismo racial del linchamiento.  

No se logró ninguna mejora en la protección de los derechos de las mujeres, los niños y los ancianos y los derechos de los grupos vulnerables fueron gravemente violados. Las mujeres recibieron salarios muchos menores comparados con los de sus colegas hombres. Las mujeres que trabajaban para el gobierno municipal en Nueva York ganaban un 18 por ciento menos que los hombres. Las mujeres eran en torno al 60 por ciento de los trabajadores de California que cobraban el salario mínimo o menos. El acoso y las agresiones sexuales se produjeron con frecuencia. Casi una de cada cuatro mujeres manifestó haber sido acosadas en el trabajo. El 20 por ciento de las mujeres jóvenes que asistieron a la universidad durante un periodo de cuatro años dijeron haber sido agredidas sexualmente.

La tasa de pobreza entre los niños se mantuvo en un nivel elevado y una cifra estimada de 6,8 millones de personas con edades entre los 10 y los 17 años se encontraban en situación de inseguridad alimentaria. Se produjeron ocasionalmente casos de abusos y asesinatos de ancianos y unos cinco millones de personas mayores fueron víctimas de abusos cada año.

Injerencias criminales

EEUU pisoteó repetidamente los derechos humanos en otros países y llevó a cabo deliberadamente matanzas de inocentes. Entre el 8 de agosto de 2014 y el 19 de diciembre de 2016, lanzó 7.258 ataques aéreos en Irak y 5.828 en Siria, que causaron 733 incidentes con una estimación de muertes de civiles de entre 4.568 y 6.127. Desde 2009, el nivel máximo de muertes de civiles a causa de drones estadounidenses se situó en más de 800 personas en Pakistán, Yemen y Somalia. El problema de la detención ilegal y las torturas a prisioneros de otros países continuó sin resolverse.

Contrario a la solidaridad internacional 

EEUU rechazó aprobar convenciones internacionales fundamentales sobre derechos humanos y no aceptó los borradores de resolución de la ONU relacionados con los derechos humanos. Todavía no ha ratificado convenciones sobre derechos humanos internacionales básicas, incluidos el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

 En la 71ª Asamblea General de la ONU, EEUU votó en contra de borradores de resolución relacionados con los derechos humanos, entre los que figuraban "El derecho al desarrollo", "Los derechos humanos y las medidas coercitivas unilaterales", la "Promoción de un orden internacional democrático y equitativo" y la "Declaración del derecho a la paz”.

Violaciones del derecho a la vida y a la seguridad personal  
    En 2016, el gobierno de Estados Unidos no ejerció un control efectivo sobre las armas, los departamentos de aplicación de la ley abusaron de su poder y los delitos no se frenaron de forma efectiva. Como resultado, los derechos civiles, en especial el derecho a la vida, se vieron seriamente amenazados y se cometieron violaciones continuas de los derechos personales del pueblo.

Se mantuvo un nivel elevado de delitos relacionados con armas. De acuerdo con datos difundidos por el FBI el 26 de septiembre de 2016, se utilizaron armas de fuego en el 71,5 por ciento de los asesinatos de todo el país, en el 40,8 por ciento de los robos y en el 24,2 por ciento de los casos de lesiones graves en 2015. Según un informe del Archivo de Violencia con Armas, se produjeron un total de 58.125 incidentes violentos con armas, incluidos 385 tiroteos masivos, en 2016, en los que murieron 15.039 personas y 30.589 resultaron heridas. El 12 de junio de 2016, un pistolero abrió fuego dentro de una discoteca en Orlando en la que había una gran cantidad de personas y mató a 50 de los presentes y provocó heridas a otros 53 en un acto que se convirtió en el tiroteo masivo con más víctimas mortales de la historia del país.

La tasa de delitos se disparó. De acuerdo con el informe "El crimen en Estados Unidos" publicado por el *FBI en 2016, se estima que se cometieron 1.197.704 delitos violentos en todo el país en 2015, un 3,9 por ciento más que el año anterior. La tasa estimada de delitos violentos fue de 372,6 por cada 100.000 habitantes, un aumento del 3,1 por ciento respecto a la tasa de 2014. Dentro del total de delitos violentos de 2015, el 63,8 por ciento fueron casos de lesiones graves; el 27,3 por ciento, robos; el 7,5 por ciento, violaciones; y el 1,3 por ciento, asesinatos. En todo el país, se estima que se produjeron 7.993.631 delitos contra la propiedad y las víctimas de los mismos sufrieron pérdidas de que se calculan en unos 14.300 millones de dólares.

En 2015, se estima que ocurrieron 15.696 casos de asesinato y homicidio involuntario no negligente, según los datos divulgados por Statista. El sitio web del periódico británico Daily Mail informó el 26 de julio de 2016 de que los homicidios en las 51 principales ciudades de Estados Unidos en la primera mitad del año habían aumentado un asombroso 15 por ciento y de que la tasa de homicidios en Chicago se había incrementado un 48 por ciento interanual. El entonces secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que era problema de que algunas ciudades "están experimentado un preocupante aumento de los delitos violentos".

Trump admitió la violencia en EEUU

El actual presidente estadounidense, Donald Trump, también admitió que "los delitos están fuera de control y empeorando rápidamente" Los delitos de odio también se incrementaron. De acuerdo con las estadísticas de “Delitos de Odio” de 2015 publicadas por el FBI, las agencias de aplicación de la ley presentaron informes de incidentes sobre 5.850 casos delictivos y 6.885 infracciones relacionadas motivados por prejuicios raciales, étnicos, de origen, religiosos, de orientación sexual, por discapacidad, de género y de identidad de género en 2015.

La policía abusó de su poder de aplicación de la ley.  De acuerdo con los datos de delitos publicados por el FBI, se estima que los agentes realizaron 10.797.08* detenciones en 2015 en todo el país. La tasa de arrestos estimada ese mismo año fue de 3.363 por cada 100.000 habitantes.

El abuso en el uso de armas fue grave entre los policías estadounidenses en la aplicación de la ley. Artículos en la prensa identificaron 1.348 muertes potencialmente relacionadas con arrestos en el país entre el 1 de junio de 2015 y el 31 de marzo de 2016, una media de 135 fallecimientos al mes. Un total de 963 personas recibieron disparos mortales de la policía en 2016. De acuerdo con una información del Washington Post, hasta el 8 de julio de 2016, de las 509 personas muertas a manos de la policía ese año, se cree que al menos 124 padecían enfermedades mentales.

Los agentes de policía que matan a civiles en rara ocasión se enfrentan a cargos criminales. En torno a 1.000 civiles mueren a manos de la policía cada año, pero solo 77 agentes han sido acusados de homicidio involuntario o asesinato por alguna de esas muertes entre 2005 y 2016.

La tasa de encarcelamiento siguió siendo alta. De acuerdo con datos sobre delitos publicados por una empresa de investigación de mercado estadounidense en abril de 2016, EEUU tiene la segunda proporción de presos más elevada, con 693 reclusos por cada 100.000 habitantes. Casi 2,2 millones de personas estaban encarceladas en  2014. Han estado encarcelados 70 millones de estadounidenses --casi uno de cada tres adultos-- y cuentan con algún tipo de antecedente penal.

Diseñadas para acoger a solo 13.000 internos en total, las cárceles de Alabama tenían una población reclusa de 28.000 personas, más del doble de la capacidad diseñada. La salud de los presos no se puede salvaguardar y enfermedades infecciosas como la tuberculosis o la dermatosis se transmiten fácilmente entre los internos.

El sitio web del Washington Post informó el 28 de noviembre de 2016 que dos policías habían sido encarcelados por golpear a un recluso con una enfermedad mental y por falsificar registros para encubrir sus abusos. Según una información del mismo medio del 19 de diciembre de 2016, guardas del departamento del 'sheriff' del condado de Los Ángeles habían golpeado y maltratado a internos. Su antiguo jefe obstaculizó una investigación federal sobre las palizas y otros abusos en el sistema carcelario del condado de Los Ángeles que él gestionaba. La indagación llevó a condenar a 20 miembros del departamento del 'sheriff'. El 2 de diciembre de 2016, el Washington Post publicó en su sitio web que un guarda del complejo carcelario de la ciudad de Nueva York,  Rikers Island pateó "salvajemente" a un preso en aislamiento hasta la muerte.

Las muertes en las cárceles continuaron en aumento. De acuerdo con datos difundidos por el Buró de Estadísticas de la Justicia en diciembre de 2016, entre 2001 y 2014 se produjeron 50.785 muertes de internos. En 2014, hubo 3.927 fallecimientos en las prisiones estatales y federales. Esta es la mayor cifra de muertes de presos de la que se tiene constancia desde que el Programa de Información sobre Muertes en Custodia (DCRP, por las siglas en inglés) comenzó a recoger datos en 2001. El suicidio fue la primera causa de muerte en las cárceles locales. En 2014 se registraron 372 suicidios, lo que supuso un aumento del 13 por ciento en relación a 2013. En las prisiones estatales la cifra aumentó un 30 por ciento entre 2013 y 2014. 

Política del dinero

En 2016, la política del dinero y los acuerdos de poder a cambio de dinero controlaron las elecciones presidenciales, que estuvieron repletas de mentiras y farsas. No hubo garantías para los derechos políticos y los ciudadanos respondieron con oleadas de boicots y protestas, y expusieron totalmente la naturaleza hipócrita de la democracia de Estados Unidos.

La participación y la tasa de apoyo alcanzaron un nuevo mínimo. Solo en torno al 55 por ciento de los ciudadanos en edad de votar depositó su papeleta en las elecciones de 2016, el nivel más bajo en 20 años. Un creciente número de estadounidenses se mostraron decepcionados o incluso enfadados con las elecciones. Una investigación de Pew realizada antes de las elecciones mostró que muchos de los votantes que tenían pensado acudir a las urnas estaban enfadados. Aquellos que no votaron esta vez fueron más allá de la alienación, hasta la antipatía, una completa aversión y desagrado respecto a los asuntos políticos.

Las elecciones más caras de la historia. Los estadounidenses que se presentaron a cargos de elección federal se gastaron más dinero que nunca: unos 6.800 millones de dólares. Esta cifra es superior a lo que los consumidores se gastaron en cereales (6.000 millones de dólares). Se preveía que los candidatos a la Cámara y el Senado y los grupos independientes que los apoyaron desembolsasen 410 millones de dólares más que durante las elecciones presidenciales de 2012.

Según el sitio web del Washington Post, la campaña de Hilary Clinton había recaudado 1.400 millones de dólares al cierre de noviembre de 2016, mientras que la de Trump había logrado 932 millones de dólares. La CNN publicó que 2016 fue "el año en el que el dinero no le consiguió nada a nadie" y "una época dorada para ser un hombre de recursos". La política del dinero provocó protestas en todo el país, en las cuales se produjeron numerosos arrestos. Los medios de comunicación social no fueron objetivos e imparciales.

Los medios estadounidenses publicaron muchas informaciones y comentarios sesgados durante las elecciones de 2016 y mostraron totalmente que no fueron capaces de ser objetivos o imparciales. Los medios eligieron claramente de qué lado estaban en la cobertura de las elecciones. Entre los 100 periódicos más importantes por su tirada diaria, 57 apoyaban a la candidata demócrata, mientras que dos respaldaban al republicano, de acuerdo con los datos revelados por la contabilización de apoyos de los medios realizada por la Universidad de California en Santa Bárbara. Otra encuesta hecha por la Universidad de Quinnipiac el 19 de octubre de 2016 también concluyó que los medios de comunicación hicieron una cobertura sesgada de las elecciones presidenciales, una sensación compartida por el 55 por ciento de los estadounidenses que previsiblemente votarían, incluidos en torno al 90 por ciento de los republicanos y el 61 por ciento de los votantes independientes.

Este tránsito nos obliga a concluir que el “sueño americano” desde hace rato está en la absoluta debacle y sin retorno; por el contrario su desbastadora realidad ofrece que la agudización de su descomposición ética, moral y política cada vez se acentúa más, en este mundo mal gestionado y en el que está amenazada toda forma de vida debido al degaste –irreparable—del medio ambiente.

(Alberto Vargas)


13/03/2017
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