Gobierno Bolivariano
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El Poder Económico Mundial


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El capitalismo salvaje es el sistema más emblemático y destructor que sucedió la abolición del feudalismo, su partero. El capitalismo, es la patria territorial del dominio pudiente que controla al mundo sin fronteras desde los directorios de los bancos y corporaciones trasnacionales.  El capitalismo es la representación nacional de un poder mundial que es dueño hasta del universo, incluyendo al Estado norteamericano, y de muchos otros Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos. Controla el planeta desde los bancos centrales, las grandes cadenas de poder mediático y los arsenales nucleares militares.

Cuando hablamos del capitalismo como sistema explotador de los hombres y las mujeres y de los recursos naturales, hablamos antes que nada de un diseño estratégico de poder mundial que lo protege, interactivo y totalizado, que se concreta mediante una red infinita de asociaciones y vasos comunicantes entre el capital financiero, industrial y de servicios que convierte a los países y gobiernos en gerencias de enclave.

Las principales instituciones financieras (Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers, entre las primeras cinco) y los principales bancos (Citigroup, JP Morgan and Merrill Lynch, entre los primeros cinco), influyen decisivamente para el nombramiento de los titulares de la Reserva Federal, el Tesoro, y la secretaría de Comercio, además de los directores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Un foro de existencia casi invisible desde el cual se acuerdan normas económicas-financieras y políticas de regulación de mercados que trascienden las fronteras de EEUU.

En Wall Street, el templo supremo del dinero sin fronteras, ahí no se reza sino que se cotizan anualmente títulos, bonos y acciones por más de 12 billones de dólares. Casi el equivalente a 2 veces el PBI anual de 180 países en vías de desarrollo.

Es dinero volátil. Reproduciéndose y concentrándose a escala planetaria. Pero con un punto de regreso y refugio preciso: la Reserva Federal norteamericana controlada por grupos minoritarios. El capitalismo no tiene fronteras. Pero el dólar, su moneda patrón, solo atiende en EEUU, más precisamente en Nueva York, donde reside el patriciado financiero capitalista que sale en los ranking de la revistas de Forbes o de Fortune, haciendo notar que son una suerte de amos del mundo por su poderío económico.

Los tres principales bancos y las tres primeras instituciones financieras de este andamiaje capitalista recibió una tasa de beneficios superior a los 50.000 millones de dólares en 2006, equivalente a más de 35 presupuestos anuales de un país como Bolivia.

Las tres principales cadenas televisivas de EEUU (CNN, ABC, NBC y Fox), los tres principales diarios (The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post) están controladas y gerenciados (a través de paquetes accionarios o de familias) por grupos de la macada capitalista, principalmente neoyorquino. Asimismo como las tres más influyentes revistas (Newsweek, Time y The New Yorker), y consorcios hegemónicos de Internet como Time-Warner (fusionado con América on Line) o Yahoo, están controlados por gerenciamiento que opera a nivel de redes y conglomerados entrelazados con otras empresas.

Colosos del cine de Hollywood y del espectáculo como The Walt Disney Company, Warner Brothers, Columbia Pictures, Paramount, 20th Century Fox, entre otros, forman parte de esta red interactiva del capital imperialista. Consecuentemente, el sector mayoritario hegemónico de la información, la cultura y el espectáculo difundidos a escala masiva (que marcan tendencias y valores sociales, y son claves para el control ideológico y el direccionamiento de conducta colectiva) están en manos del lobby capitalista que, a su vez, controla los resortes básicos del poder económico y político del imperio estadounidense.

La combinación del superpoder militar de EEUU con el superpoder económico-financiero de Wall Street en manos del componente del capitalismo salvaje, dio como resultante el imperio único, cuyo radio de influencia y dominio directo abarca a 121 países en los cuales EEUU tiene presencia directa o influencia militar, o en el resto de los países controlados a partir del apoderamiento de sus sistemas económico-productivos.

Tanto las “cuatro grandes” contratistas del complejo militar-industrial (Lockheed Martin, Boeing, Raytheon, General Dynamics), como las “cuatro hermanas” (Exxon-Mobil, Chevron-Texaco, Royal Dutch Shell y BP) que monopolizan la extracción y comercialización del petróleo a escala mundial, no hablan de religión ni de sinagogas, sino de negocios y de acciones que se capitalizan en la bolsa de Wall Street. Citigroup, Goldman Sachs, IBM, Microsoft, Coca-Cola, por ejemplo, no hablan de religión ni de sinagogas: hablan de mercados, valores, negocios y utilidades.

Desde Homero Simpson a Spielberg, desde Bill Gates a la CNN, desde la mega-industria de la música y el espectáculo de Hollywood, al templo mundial de las finanzas de Wall Street, desde Exxon a Locked Martin, todo lo que se respira en el mundo está regulado y controlado por la exclusiva familia capitalista ramificada por el planeta. No se trata de una afirmación meramente analítica, sino de una realidad estadística, verificable, y comprobable.

Las redes del sistema capitalista globalizado, cuyas filiales y casas matrices pueden estar en Europa, Asia, o en cualquier continente, tienen su terminal en Wall Street o en el Complejo militar-industrial de EEUU, controlado por el sistema capitalista desde Washington y Nueva York.
Y como sucedió siempre en el sistema capitalista, el que controla el sistema económico de un país (la infraestructura), también controla al gobierno y a sus herramientas administrativas (la superestructura).
El lobby no solamente está en la Casa Blanca sino que abarca todos los ámbitos de las operaciones del capitalismo trasnacional, cuyo diseño estratégico está en la cabeza de los grandes charmans y ejecutivos de bancos y consorcios multinacionales que se sientan en el Consenso de Washington y se reparten el planeta como si fuera un pastel.

Cuando hablamos del neoliberalismo como máxima expresión de ese demoledor sistema, no hablamos de religión sino del sistema capitalista, cuya existencia y modus operandi de explotación del hombre por el hombre esconden los medios de información, comunicación y cultura, controlado por la ideología dominante, cuya existencia se puede verificar en cada país solo con investigar los paquetes accionarios y los niveles gerenciales de las empresas que monopolizan el sistema económico-productivo.

En definitiva, el sistema capitalista que por cierto no es el estado natural del género humano, no representan a ningún pueblo ni expresión racial, sino que es la estructura que maneja el poder mundial a través del control sobre los centros económicos-financieros y de decisión estratégica del sistema capitalista expandido como sistema “único”.

Evitemos las próximas guerras planeadas por la Reserva Federal de New York para obtener petróleo e instaurar gobiernos títeres en: Irán, Palestina, Libia, Costa de marfil, Yemen, Siria, Corea del Norte, Pakistán, Emiratos Árabes, Arabia Saudita, China, Rusia, Venezuela, y las futuras guerras por el agua que se preparan contra los países de Latinoamérica, África, Oceanía y todo aquel que se atreva a defender su riqueza natural.

No es suficiente llamarlos “Capitalistas”, “Plutócratas”, “Elite” o “Barones del Robo”, hay que comenzar a llamarlos por sus apellidos: Rockefeller, Rothschild, Morgan, Walburg, Harriman, Lazard, Leman, Kuhn Loeb, Goldman Sachs, Kissinger, Pulitzer, Krupp, Moses Israel y todas los demás familias mega-ricas y políticos que se esconden bajo su protección.

Pobreza extrema Mundial
Cerca de la mitad de la población mundial vive en la pobreza con 2,5 dólares o menos al día, según datos de la organización Compassion Internacional, mientras que solo el 0,7% de los habitantes del planeta maneja el 45,6% de la riqueza del mundo.

Durante los últimos seis años los más ricos han visto duplicar sus fortunas, y a su vez se han empobrecido aún más los estratos con mayor pobreza.

Si se mantiene esta tendencia, las élites del mundo se apropiarán de casi todos los recursos del planeta y el resto de sus pobladores se quedarán sin nada, según afirma un experto del portal ruso VestiFinance.

  • Más de 3.000 millones de habitantes, la mitad de la población humana, solo viven con 2,5 dólares o menos al día. De estos, 1.300 millones subsisten con 1,25 dólares, es decir, sufren pobreza extrema.
  • Aproximadamente 1.000 millones de niños alrededor del mundo son pobres. De acuerdo a información de UNICEF, 22 mil niños mueren diariamente a causa de la pobreza.
  • En todo el planeta existen 805 millones de personas que pasan hambre.
  • Unas 750 millones de personas no tienen acceso garantizado al agua potable. La diarrea causada por la escasez de agua e inadecuadas condiciones higiénicas y sanitarias matan cerca de 842.000 personas cada año, unas 2.300 al día.
  • En el año 2011, a 165 millones de niños menores de cinco años se les diagnosticó cese de su desarrollo y crecimiento por causa del hambre crónica.
  • Enfermedades que se pueden prevenir como la neumonía o la diarrea cobran la vida de más de 2 millones de niños cada año. Son pequeños que viven en medio de la pobreza absoluta y no tienen acceso a los tratamientos médicos apropiados.
  • Según datos de 2013, a 21,8 millones de bebés (de menos de un año) no se les aplicó vacuna contra el tétano, la difteria y la tos ferina.
  • Unas 1.600 millones de personas, es decir, una cuarta parte de la población humana, subsisten sin electricidad.
  • El 80% de los habitantes del planeta viven con ingresos insuficientes para subsistir.
  • Se necesitarían 60 mil millones de dólares anuales para combatir la pobreza mundial, es decir, cerca de una cuarta parte de lo que ganan las 100 personas más ricas del planeta.
  • La principal causa de muerte en el mundo es el hambre, y cobra más vidas que el sida, la tuberculosis y la malaria juntas. He aquí el drama de la humanidad.

(Alberto Vargas)


17/02/2017