Gobierno Bolivariano
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¡Venezuela es indestructible!


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Afortunadamente contamos con un testigo de excepción e inocultable, real, objetivo y veraz que nos ofrece con lujos y detalles cómo desde el alba de la humanidad “la división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”, ese declarante está hoy visibilizado en la verdadera: Historia.

Que relata cómo América Latina, un hemisferio precoz, le habían secuestrado su identidad, sus espacios y sus riquezas, en los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través de los mares, hundiéndole inmisericordemente sus dientes de vampiros (chupa sangre) a los pueblos indígenas del Nuevo Mundo.  Esa es la historia del saqueo y el despojo que hemos sufrido durante siglos las hermanas y los hermanos de NuestraAmérica.

A esa historia le agregamos la agresión imperialista estadounidense que se erigió en el siglo XVIII, afianzándose en el siglo XIX siguiendo su curso de explotación y crímenes.

Es esa historia la que certifica como los grupos económicos crecieron, se enriquecieron y se fortalecieron a expensa del erario nacional, y ostentaron durante el “puntofijismo” el poder político; operando como serviles lacayos de Norte América, y entregando a Venezuela a los dictámenes imperialistas de sus gemelos: el Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial.

Esta indecible historia de asesinatos, saqueos y despojos de las riquezas de la Patria de Bolívar, el Eterno Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, la despedazó, quedó mutilada en 1998 cuando asumió la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Comenzó una nueva era histórica. Entró la educación gratuita sin exclusión, se erradicó el analfabetismo, los programas sociales para atender la salud, trabajo, vivienda, entre otros, como en ningún otro gobierno dieron un salto cuantitativo y cualitativo al beneficiar a miles de hombres y mujeres, a las familias, a nuestros abuelos, a los niños, niñas y adolescentes, la juventud se sintió protegida por el Estado, todo esto bajo la premisa de la participación y el protagonismo del pueblo, y desde el entonces (19 años) día a día crece la justicia social en el ámbito de toda la República Bolivariana y Socialista. Las estadísticas de los programas sociales están a la vista.

Luego, partiendo del marco referencial de que en Venezuela está instaurada una lucha de clases, de pobres contra ricos, los apátridas continúan encadenados a las directrices imperiales, que son financiados por entidades de Estados Unidos (EEUU), como la Fundación Nacional para la Democracia (NED), la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), entre otras instancias patibularias, que han inyectado millones y millones de dólares para deponer, en primer lugar, al Gigante Chávez, y en nuestros días al presidente obrero Nicolás Maduro, electo en elecciones libres y democrática.

Aunque todos los esfuerzos de la derecha fascista por derrocar al Gobierno Socialista y Bolivariano han fracasado, sin embargo, la injerencia yanqui se ha intensificado. EEUU a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Departamento de Estado, y otras dependencias que funcionan en Venezuela, como la Embajada gringa, por ejemplo, y de manera estratégica dentro de Washington, todo ese itinerario de amenazas, están flagrantemente al margen de la autodeterminación de los pueblos y a la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, principios recogidos en el derecho internacional y reconocidos universalmente por las naciones del mundo.

Está desplegada toda una guerra no convencional, asimétrica, sin fusiles, contra el pueblo de Venezuela y su Gobierno. Una guerra sin delimitaciones, sin un campo de batalla, sin fronteras, y sin final, aparente. En la que son empleadas operaciones psicológicas, utilizada por el Departamento de Defensa de EEUU, como “una de las armas más poderosas con que cuenta actualmente el Pentágono”. La guerra asimétrica o guerra sin fusiles inicialmente fue conocida como “conflicto de baja intensidad”. Hoy está catalogada como “guerra de todo” o “guerra del pueblo”, o una combinación de todo, allí están las acciones diplomáticas, financieras, boicot, cibernéticas, espionaje, sabotaje y cuatro páginas de etcétera más.

Todos estos mecanismos de guerra irregular es también una guerra contra los pueblos del mundo. Sin embargo, a medida que aumenta la propaganda para inocular en las mentes del pueblo tantas barbaridades, en esa misma proporción o quizás mayor el (los) pueblo (s) ha ido despertando del letargo de la historia que ingeniosamente había sembrado la ideología dominante llena de fábulas y de pasajes incomprensibles e irracionales.

Roger Noriega, ex secretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental, alentó la agenda golpista, en fecha 2 de marzo de 2005, en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, a saber: “Venezuela cuenta con los recursos que necesita para su propio desarrollo, pero nos preocupa que la agenda muy personal del presidente Hugo Chávez pueda socavar las instituciones democráticas en el país y entre sus vecinos. A pesar de nuestros esfuerzos para crear relaciones normales de trabajo con su gobierno, Hugo Chávez sigue definiéndose como opositor de los Estados Unidos. Sus esfuerzos para concentrar el poder en el país, su sospechosa relación con fuerzas desestabilizadoras en la región y sus planes para la compra de armas son motivos de profunda preocupación para el gobierno de Bush. Apoyaremos a los elementos democráticos en Venezuela para que puedan mantener el espacio político al que tienen derecho y elevaremos la conciencia entre los vecinos de Venezuela sobre las acciones desestabilizadoras del presidente Chávez con la esperanza de que se unan a nosotros para defender la estabilidad, la seguridad y la prosperidad en la región”.

Aquí está la verdad incontrovertible imperialista contra Venezuela, más claro no canta un gallo; allí está también el falso cordero mostrándose como lo que es: un sanguinario lobo, tras su único objetivo (botín), apoderarse de los recursos naturales y no renovables que son del pueblo de Venezuela, esto es, el arco minero, el petróleo cuyas reservas son las más voluminosas del mundo, etcétera.

Lo cual incluye que esas sanguijuelas imperialistas buscan llevarse consigo hacia el foso de la extinción  toda forma de vida en nuestra hermosa Tierra.

En nuestro caso: ¡Venezuela es indestructible! Esto es lo que se desprende de su historia que forjaron con sangre las tantas heroínas y los tantos héroes que ofrendaron sus vidas por una Patria libre del martirio de la explotación y la opresión, independiente y soberana.

(Alberto Vargas)


26/01/2017