Gobierno Bolivariano
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Maquinaria de Guerra Asimétrica
utilizada contra Venezuela


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Después de la “Guerra de 4ª Generación” que ataca la mente de las personas sin recurrir a las armas de fuego, también está avanzando la "Guerra de 5ª Generación", o también denominada como "Guerra sin Límites" y donde no interesa ganar o perder, sino demoler la fuerza intelectual, obligando al oponente a buscar un compromiso, para lo cual se valdrá de cualquier medio y que supone que no sea estrictamente necesario el uso de armamento.

Realmente es un complemento de la guerra de 4ª generación, y ha sido introducida desde los años 2009 y 2010 como concepto estratégico operacional en las intervenciones EEUU-OTAN, organización que conforma al sindicato de Estados imperialistas.

En la guerra de 5ª generación, no hay un condicionamiento tal y como ocurre en la guerras de 4ª generación, sino una manipulación directa del ser humano a través de su parte neurológica.

La guerra de 5ª generación,  hace uso de medios electrónicos y de comunicación de masas (entiéndase el criminal poder mediático) para generar desestabilización en la población a través de operaciones de carácter psicológico prolongado; se busca afectar la psiquis colectiva, afectar la racionalidad y la emocionalidad, además de contribuir al desgaste político y a la capacidad de resistencia. Los medios de comunicación social privados son los encargados  de condicionar  las mentes. Al sumergir a la audiencia o a los lectores en un mar de emociones se diluye y se distorsiona su capacidad para reflexionar; mediante la repetitiva propaganda se obtiene un poderoso efecto sobre las personas que no están al tanto del modo de funcionamiento de ese mecanismo, y que ni tan siquiera son conscientes de la manipulación a la que están siendo sometidos.

La propaganda funciona con fórmulas simples y temibles. Es por ello que se recurre sistemáticamente a ellas ya que resultan muy eficaces. Es un método clásico que siempre ha funcionado bien cuando se trata de acondicionar la opinión pública para que acepte que la guerra es necesaria. Por ejemplo, la derrochada pero eficaz fórmula del “horrible dictador que está masacrando a su propio pueblo”; exactamente es el mismo método utilizado por los  medios de comunicación social privados para acondicionar a la opinión pública para el derrocamiento de Muammar el-Kadhafi y de Saddam Hussein, entre otros mandatarios.

La propaganda funciona mediante la repetición de las mismas fórmulas. Dada la extrema similitud entre la mayoría de las informaciones que recibimos sobre tal o cual conflicto, simplemente se recurre a la misma retórica simplificadora, repleta de clichés emotivos y eslóganes idiotizantes, así funciona.

La otra vertiente de la manipulación es el silencio, que adquiere su mayor valor cuando se utiliza como instrumento de manipulación de la opinión pública. Es decir, si la prensa, los noticieros de televisión y programas de debate u opinión no hablan de un acto de guerra, este simplemente no existe en las mentes de la gente que cree que sólo existe aquello que se menciona en los medios de difusión. Y la vertiente contraria al silencio es directamente la "fabricación" de noticias. Por ejemplo, la operación que supuestamente acabo con la vida de Bin Laden en Pakistán. Esa acción seguramente ni existió, pero, para darle credibilidad se realizó una espectacular película e incluso afloró un "escándalo" con filtraciones de datos oficiales. A ello se suman detalles que añaden una pátina de verosimilitud, como contar las penalidades económicas por las que pasan los soldados que supuestamente participaron en ese esperpento de operación. E incluso acceden a  sacrificar una parte inofensiva de su imagen, todo para dar verosimilitud a su versión.

El objetivo a alcanzar, y con éxito, desviar la atención a aspectos secundarios, magnificándolos para que nadie se plantee el tema central, dándolo por obvio y por absolutamente verídico.

Así entramos a la fase final: la conquista. El objetivo final, la conquista y dominación de un territorio o nación, pasa por cuatro fases: aislar, demonizar, invadir y aislar nuevamente, siendo eje fundamental los medios de comunicación social privados o el poder mediático, en cada una de ellas.

Realizada y asentada en los subconscientes de la gente la idea de aislamiento, la primera fase queda completa. En una segunda fase el esfuerzo va dirigido a que todas las noticias que aparecen en los medios de comunicación social privados sobre el enemigo tendrán connotaciones negativas. En cualquier noticia sobre el objetivo seleccionado, aparecerá en el titular el nombre del país o la facción enemiga o de sus líderes.

Una de las técnicas de manipulación más efectiva para esta "conquista de la mente”, es la personificación de la política, ya que mediante esta personificación se distrae la atención de las masas respecto de los problemas sociales que les afectan.
Finalmente, el campo de batalla, en este caso nuestras mentes, ya ha sido conquistado y estas mentes están ya preparadas para pasar a la definitiva fase: la invasión y dominación.

Guerra de 6ª Generación

Hay otro modo de seducción o de conquista de los pueblos, la “guerra de 6ª  generación o guerra de bandas” cuyo objetivo es implantar un nuevo sistema de poder, tras la privatización de todo. Aplicando el siguiente modo: destruir la integridad institucional.  Utilizando también el devastador por mediático y bandas “institucionales” no sujetas a restricciones legales.

Los objetivos de las guerras de 5ª y 6ª generación, respectivamente, se han aplicado en Irak, Libia, Siria y se está proyectando sobre la República Bolivariana de Venezuela, por ser un pueblo libre e independiente, socialista y revolucionario.

Esta guerra de 6ª generación  es difusa, en la que el imperialismo hace uso de todos los mecanismos de ataques  posibles contra los pueblos del mundo que desea dominar con el objeto de expoliar sus recursos naturales y no renovables. La principal premisa geopolítica de la dominación imperial siempre ha sido que todo plan económico imperialista esta precedido por el despliegue de la fuerza militar que garantice su ejecución y control.

Antes estos vandalismo, amenazas y agresiones que van más allá del respeto de las ciudadanas y los ciudadanos, de los niños, niñas y adolescentes, de los jóvenes, de nuestros abuelos, que buscan vulnerar la integridad física y al goce de la libertades, el pueblo de Venezuela fiel al ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar y al heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una Patria libre y soberana, debe estar atento a las embestidas imperialista y a la de sus lacayos apátridas, toda vez que “Venezuela está en el ojo del huracán imperial”. ¡Venezuela es indestructible!

(Alberto Vargas)


11/01/2017