Gobierno Bolivariano
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Inpsasel: contra la explotación
de la clase trabajadora


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Consideraciones previas

Todas las calañas explotadoras (entiéndase: fuerzas diabólicas generadas por el capitalismo salvaje) tratan de justificar moralmente su poder de clase dominante al mostrarse como la forma más alta, providencial, y más natural del desarrollo social, ocultando premeditadamente el sistema de explotación de la clase trabajadora.

Por eso, el oligarca, el burgués, el despiadado explotador de las mujeres trabajadoras y los hombres trabajadores disfrazan y distorsionan la verdad sobre las humillaciones más sanguinarias que sufre la clase trabajadora.

El capitalismo salvaje, a través de sus mercenarios profesionales y seguidores, ha desarrollado toda una filosofía, una ética y hasta una moral para justificar su posición dominante y explotadora en la sociedad. Como si su vil y deliberada actuación en detrimento de las trabajadores y los trabajadores, fuera un hecho natural al cual nadie ni nada puede escapar, por ser un sistema absoluto e inmutable.

La clase obrera, por el contrario, no tiene ningún interés material en distorsionar la verdad y sobre todo la que más la favorece: la historia. Por eso debe asumir la tarea ineludible de poner al descubierto las realidades del capitalismo salvaje con el fin de prepararse conscientemente para su emancipación y destrucción del capitalismo. Lejos de buscar una posición especial para sí misma, la clase obrera tiene como objetivo abolir al capitalismo y con ello las diferencias de clases y los privilegios. Para ello debe rechazar el punto de vista de los capitalistas, y buscarse para sí misma un nuevo método de comprensión de su explotación.

El método marxista ofrece una visión completa y rica de la sociedad y de la vida en general, y despeja el velo de misticismo en la visión del desarrollo humano y social. La filosofía marxista explica que el motor de la historia no está en lo sobrenatural, sino que se deriva del propio desarrollo de las fuerzas productivas (industria, ciencia, técnica, etc.) en sí mismo. Es la economía, en última instancia, la que determina las condiciones de vida, los hábitos y la conciencia de los seres humanos.

Lo que ha traído la Revolución Bolivariana

En 1998 el 43,9 % de los hogares se encontraba en situación de pobreza y en 2013 el Eterno Comandante Hugo Chávez  Frías la redujo a 27,3 %; la pobreza atroz la bajó de 17,1 % a 5,4 %. Son cifras que por la acción criminal de la derecha fascista pro-imperialista se incrementaron sensiblemente luego del golpe de Estado de abril de 2002; allí está también el sabotaje petrolero, el chantaje empresarial, entro otros factores  inducidos para desafectar al proceso Socialista Bolivariano.

La inversión social entre 1983 y 1998 fue de 37,2 % y entre 1999 y 2014 se elevó a 60,7 %, una diferencia porcentual de 23,5 %. En materia a lo que concierne al derecho al trabajo, desde enero de 1999 a enero de 2015 se incorporaron 3 millones 809 mil 111 personas a la población económicamente activa con un promedio de 224 mil 65 trabajadores cada año.

La Revolución Bolivariana no ha descansado en su lucha para combatir el desempleo y proteger al empleo estable contra las pretensiones del sector privado empresarial. Hasta enero de 2015 han sido creados 4 millones 415 mil 494 nuevos empleos y 13 millones 100 mil 203 personas se encuentran ocupadas laboralmente.

Por cierto, en materia de salud el presidente obrero Nicolás Maduro se anotó una importantísima victoria en el año 2016, un año tan difícil, sin embargo, estableció el récord  en materia de inversión social, que alcanzó al 71,4% del presupuesto del país. Es una marca mundial. Ningún otro Estado en nuestra hermosa Tierra ha dedicado casi las tres cuartas partes de su presupuesto a la inversión social. En materia de salud, por ejemplo, el número de establecimientos hospitalarios se multiplicó por 3,5 desde 1999. Y la inversión en un nuevo modelo humano de salud pública se multiplicó por diez.

A pesar de este marco referencial favorable a las trabajadoras y a los trabajadores,  la derecha fascista no ha cesado en sus ataques criminales contra el gobierno del presidente obrero Nicolás Maduro. Tenemos el boicot económico y financiero, la guerra cibernética, el acaparamiento, la inflación inducida, etc.

Luego, ante la adversidad patibularia de la oligarquía, estamos fortaleciendo la cultura preventiva en materia de seguridad y salud en el trabajo mediante las implementaciones de políticas y programas cimentados por equipos de mujeres y hombres, multidisciplinarios e integradores, que con profesionalismo y mística, laboran en el Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (Inpsasel).

Los logros del Inpsasel son también los triunfos de la Revolución Bolivariana. Y  seguirá avanzando en la unidad y en la lucha que impulsó el Eterno Hugo Chávez Frías. La clase trabajadora continuará combatiendo y siendo leal al profundo lazo que la une al Gigante Chávez.

Marx ante la explotación de las obreras y los obreros

En "El Capital", Marx estudia con detalle las condiciones de trabajo de las trabajadoras y de  los trabajadores bajo el régimen capitalista. Citas de esta obra lo legitiman; Marx describe las condiciones brutales de explotación a las que son sometidas la clase trabajadora bajo el modo de producción capitalista:

"..., en su hambruna canina de plus trabajo, el capital no sólo transgrede los límites morales, sino también las barreras máximas puramente físicas de la jornada laboral. Usurpa el tiempo necesario para el crecimiento, el desarrollo y el mantenimiento de la salud corporal. Roba el tiempo que se requiere para el consumo de aire fresco y luz del sol. Escamotea tiempo de las comidas y, cuando puede, las incorpora al proceso de producción mismo, de tal manera que al obrero se le echa comida como si él fuera un medio de producción más, como a la caldera carbón y a la maquinaria grasa o aceite. Reduce el sueño saludable—necesario para concentrar, renovar y reanimar la energía vital—a las horas de sopor que sean indispensables para revivir un organismo absolutamente agotado. ...". También refrendó: "... el capital, no tienen en cuenta la salud y la duración de la vida del obrero, salvo cuando la sociedad lo obliga a tomarla en consideración. Al reclamo contra la atrofia física y espiritual, contra la muerte prematura y el tormento del trabajo excesivo, responde el capital: ¿Habría de atormentarnos ese tormento, cuando acrecienta nuestro placer (la ganancia)? ..."  Un desprecio total contra las trabajadoras y los trabajadores es el sentimiento egoísta que envuelve al capitalismo. "... Las horas de descanso se convertían así en horas de ocio forzoso, que empujaban al obrero joven a la taberna y a la obrera joven al prostíbulo..."

Ésta es una de las formulas “mágicas” del capitalismo salvaje para alimentar su afán de lucro y sus ansias de poder. Una enseñanza importante de Marx es que no se puede mejorar significativamente las condiciones de trabajo bajo el régimen capitalista. Solo destruyendo al capitalismo, logrará la clase trabajadora su verdadero desarrollo humano y su bienestar. Luchar por la prevención,  la salud y la seguridad en el trabajo, sin luchar por transformar el modo de producción capitalista,  generador de esas condiciones inhumanas en el trabajo, es inútil ir hacia la dignidad de la clase trabajadora. Para cambiar esas condiciones brutales, para cambiar el régimen de explotación del hombre por el hombre, tenemos que estudiarlo previamente y conocerlo en profundidad. Y pasar de la teoría a la acción. ¡Victoria final!

(Alberto Vargas)


03/01/2017