Gobierno Bolivariano
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TESTIMONIO / YO CONOCÍ AL COMANDANTE CHÁVEZ

El profesor Feijoo Colomine recuerda reunión que sostuvo con el Comandante en 2004

“Chávez fue la voz de los pueblos”


: El pensamiento, obra y legado socialista del Comandante Supremo permanecen más vigentes que nunca en el corazón del pueblo

 

Prensa Inpsasel (15.12.15) “El Comandante Hugo Chávez Frías fue un hombre afable, humilde, humano, que dejaba escuchaba y dejaba hablar, que siempre quería aprender del conocimiento y experiencia de los demás. Fue un gran ser humano”.

El Gigante es recordado así por Feijoo Colomine, antropólogo, profesor de la Universidad de Los Andes y secretario del Consejo Nacional de Fronteras. “Lo conocí el 16 de enero de 2004 en el Palacio Blanco, en Caracas, en la misma oficina donde él había trabajado en 1988 cuando fue asistente del general Arnoldo Rodríguez Ochoa”, destaca.

Llegar de imprevisto al Palacio de Miraflores era costumbre en el Presidente Chávez y cuando eso sucedía aquel lugar se inundaba de murmullos, griterío y aplausos, apunta. “Todos los trabajadores, y en especial, las mujeres, corrían por los pasillos y las escaleras para ir a verlo. Cuando se escuchaba el bululú, uno decía: ’Por ahí viene Chávez’, afirma.

SU GRAN PROYECTO CARIBIA

Como sorpresiva y amena fue aquella única reunión que sostuvo con el Comandante, dice Colomine. “Era la tarde de ese día cuando, de repente, lo veo entrar. Tremenda sorpresa me llevé pues, quien menos yo pensaba me estaba visitando. ‘Permiso’, fue lo primero que dijo, después estrechamos la mano y se sentó en la silla de mi escritorio”.

“Esto está igualito, dijo Chávez al referirse a la oficina donde trabajó. Luego comentó que durante el Caracazo allí había pescado una lechina y que estuvo prendido en fiebre. Hablamos entonces de la tecnología a propósito de una computadora que recién habían instalado: ‘Si nosotros hubiésemos tenido esto en aquella época, ¡volamos!”, agrega.

“Se levantó, miró por la ventaba y dijo: ‘Sabes, aquí pasaba muchas horas’, y después evocó recuerdos y vivencias. Una de las personas que recordó fue al oficial Jesús Miguel Ortiz Contreras, quien también participó en la rebelión del 4 de Febrero de 1992 y posteriormente perdió la vida en Madrid, España.

El tema de la reunión era la Guayana Esequiba, un ámbito sobre el cual el profesor Colomine ha investigado y escrito a profundidad. “Vino con varias preguntas y propuestas. Descartó totalmente tomar el territorio mediante las armas y planteó evitar el término de fronteras. Su idea era desarrollar esta región en mutua cooperación con el gobierno guyanés. Fue allí cuando nació su proyecto Caribia, un gran país o federación de naciones caribeñas que ha sido el sueño de sus pueblos y el temor del Imperio”.

UN HOMBRE UNIVERSAL

“Mi secretaria nos trajo agua y café, y el Presidente la saludó y abrazó a ella con afecto. Su personalidad proyectaba un tipo de confianza que permitía verlo más como amigo que como Presidente de Venezuela. Cuando se conversaba con él había una familiaridad tal que lograba borrar cualquier distancia”, asevera.

Había transcurrido media hora del encuentro cuando se produjo una interrupción por parte de su edecán, indica Colomine. “Fue una oportunidad única porque después solo lo pude saludar en actos protocolares y mítines”, indica.

“Chávez logró una identificación absoluta con el pueblo venezolano, con sus valores, tradiciones y cultura. Cuando él decía ‘Yo soy el pueblo’, eso era una gran verdad. Por donde pasaba, arrasaba, porque nos representaba a todos”, agrega.

Colomine sostiene que el pensamiento, obra y legado socialista del Comandante Supremo permanecen más vigentes que nunca en el corazón del pueblo. “Su discurso tiene absoluta actualidad y es porque era un hombre universal, decía cosas que más nadie se atrevía. Lo amaban en lugares tan lejanos como Palestina, por ejemplo, en donde sus afiches están pegados en las casas”, concluye.

(Richard Becerra)

 


15/12/2015