Primer Seminario sobre “La Seguridad Social y el Socialismo Bolivariano”

El presidente del Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (INPSASEL), Geovanni Peña, conjuntamente con un equipo de trabajadores de este organismo, participó en el primer Seminario sobre “La Seguridad Social y el Socialismo Bolivariano”, en el que el Ministro del Poder Popular para el Proceso Social de Trabajo (Mpppst), Eduardo Piñate, le correspondió hacer la presentación, quien de entrada preciso que el pueblo de venezolano, vive “un proceso emancipatorio de seguridad social” tras adelantar que este seminario sirve para concretizar otro próximo a realizarse durante el mes de mayo.

Dijo, además que el pueblo venezolano ha vivido un momento difícil dada las intimidaciones del imperio estadounidense, pero, sin embargo a pesar de las amenazas de EEUU como lo es embargo financiero, el boicot, que pretende hacer colapsar la economía venezolana, “destruir los 20 años de Revolución, aquí estamos en defensa de la clase trabajadora”.

El evento que se realizó en el auditórium del  el Instituto Nacional para la Capacitación y Recreación de los Trabajadores (INCRET), en el que estuvo presente su presidente Oswaldo Vera, y el viceministro y presidente de la Tesorería de Seguridad Social (TSS), Rafael Ríos, así como el Director de Salud del Mpppst, Oswaldo Sánchez, Néstor Ovalles y Julio Alviarez, Superintendente de Seguridad Social, quienes fungieron como ponentes en el seminario.

Allí se reconoció al Libertador Simón Bolívar como el artífice del proceso social del trabajo, quien ilustró de la mejor forma los fines esenciales del Estado en el enunciado recogido en su inmortal discurso al Congreso de Angostura, en fecha 15 de febrero de 1819, es decir, hace 200 años cuando dijo: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.

Luego, desde la perspectiva constitucional debe apreciarse en forma integradora y contextualizada lo que es el proceso social del trabajo, herramienta decisoria para una vida envuelta en la mayor suma de felicidad posible, tanto desde una visión individual, como colectiva y familiar.

La concepción del trabajo como proceso social para alcanzar los fines esenciales del Estado, están tipificados en los artículos 3 y 89 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a saber:

Artículo 3. “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos consagrados en esta Constitución.

La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.

De esta manera se puede inferir que el hecho social del trabajo, en la medida que constituye además de un proceso vital, pasa a ser considerado por la CRBV como un proceso social.

Así, el artículo 89 tipifica: “El trabajo es un hecho social y gozará de la protección del Estado…”. Asimismo, el artículo 102 establece que “… con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo…”.

La Constitución desarrolla la autoformación del el proceso del trabajo para hacer realidad el carácter de derecho humano y un deber social de la educación. En consecuencia, el trabajo como proceso social asegura derechos humanos. Es decir, el trabajo como proceso social según el enfoque constitucional ofrece un norte que se traduce en prosperidad, bienestar, seguridad social y dignidad.

La Constitución Bolivariana saldó una deuda histórica que hace justicia al modificar sustantivamente la forma de apropiación de la riqueza y las desigualdades sociales en los términos capital-trabajo. He aquí el compromiso asumido por el gigante Chávez con la clase trabajadora del país, compromiso que cumplió sin pausa y sin decaer ni un milímetro.

No se debe obviar que la vetusta Ley del Trabajo estuvo vigente durante más de 54 años y fue sancionada tomando como referencia a una sociedad asentada en una economía capitalista pero dependiente y un “mercado laboral” en el que la clase trabajadora vendían su fuerza de trabajo con saldos favorables (plusvalía) para la acumulación de capital por parte del patrón y la patrona, independiente de si era el Estado el patrono, la burguesía criolla o el gran capital de las transnacionales que ha mantenido sus tentáculos en el país.

Con Chávez se comenzó a transitar el nuevo proceso social del trabajo, con cambios profundos, sin la discriminada explotación, hoy se regula jurídicamente la relación entre el empleador, la trabajadora y el trabajador, pues se ha hecho justicia en el ámbito laboral.

Chávez dijo en el 2012 que “más allá de las reparaciones al desmantelamiento de los derechos laborales que lograron colocarse en las normas venezolanas en las horas finales de la larga noche  neoliberal, con la entrada en vigor de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en 1999, se produce un salto cualitativo de enorme importancia en la concepción doctrinaria del derecho laboral, a partir del reconocimiento del trabajo, al igual que la educación, como procesos fundamentales para alcanzar los fines esenciales del Estado”, tal como lo establece el artículo 3 de la CRBV.

Pues bien, –explico el presidente de INPSASEL, Geovanni Peña– vale subrayar que la Carta Magna para asumir los fines esenciales del proceso social del trabajo, asumió al trabajo como una acción humana consciente y transformadora de los medios de producción en manos del capital privado, así como los instrumentos de trabajo para producir bienes y prestar servicios destinados a satisfacer las necesidades del pueblo venezolano.

En ese sentido, el Estado Socialista Bolivariano debe proteger y favorecer la participación en el proceso social del trabajo, amparando la dignidad de la persona y dictando normas que garanticen las condiciones para la participación en la producción de bienes y la prestación de servicios que satisfagan las necesidades de la población venezolana, así como la justa distribución de la riqueza, en función de asegurar el desarrollo humano integral, además de una existencia digna provechosa para la colectividad venezolana.

“Sin duda, pues que el trabajo es un hecho social con rango constitucional que goza de la protección del Estado, cuyo fundamentos son Socialistas, Bolivarianos, Zamoranos y Chavistas, que proyectan justicia social y la justa distribución de la riqueza, toda vez que, es contrario a la acumulación de capital como venía sucediéndose en el régimen instaurado por el “puntofijismo” en el que abundaba una esclavitud asalariada y una explotación inmisericorde”, precisó Peña.

Alberto Vargas