A seis años de la inmortalidad de Hugo Chávez

Se cumplieron 6 años de la más dolorosa pérdida, del inesperado vuelo de nuestro Comandante amoroso Hugo Rafael Chávez Frías a la inmortalidad. Consternados aún, a seis años de su desaparición física; escribimos estas líneas para dibujar el sentir de un pueblo que llora, ama, siente y acompaña en este eterno viaje a su genuino líder de corazón inmenso, Hugo Chávez.

Es oportuno citar al Padre Cantor Alí Primera: “El lagrimear de las Cumaraguas, está cubriendo todo mi pueblo…”. Así vimos a la Patria el 5 de marzo del 2013 y en los días y semanas subsiguientes, hecha toda una lágrima de los millones de hombres y mujeres del pueblo que conocimos de las genialidades y simpatía de un hombre que supo entender y atender las necesidades de las mayorías, por supuesto de un inmenso colectivo que nunca tuvo accesibilidad a las riquezas que provenían del petróleo venezolano.

Su amor al pueblo fue tenaz, constante, cada minuto cada segundo, un amor puro, una entrega total, tanto que dejó su vida por hacer Patria, por dar su mano y su palabra de esperanza a todo un conglomerado que hoy nos unimos, más que nunca, para llorarlo y asumir su legado fundamental; la Revolución Bolivariana, para consolidarla y profundizarla.

Pese a una devastadora e implacable oposición que cuestionó todos sus proyectos, el Comandante Chávez logró sembrarnos también ese amor a la Patria, la solidaridad, el afecto y la esperanza para edificar la Venezuela de paz y prosperidad, la Venezuela Potencia “en el marco de la gran potencia latinoamericana y caribeña” y el derecho impostergable de vivir en un mundo mejor donde alcemos con hidalguía las banderas de los valores, de la ética y la moral para entregárselo a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Todo eso nos lo dejó en miles de escritos y discursos, pero particularmente en el Programa de la Patria (su testamento, como lo denominó nuestro camarada presidente Nicolás Maduro), elaborado y presentado al país en el año 2012.

Su lucha fue frontal contra la inmoralidad, la corrupción, y el burocratismo. Como Bolívar, combatió al imperialismo, la opresión y la anarquía. Se abrazó de la imperiosa vitalidad de incluir a los más humildes en la salud, la educación y en general, la igualdad social.

Determinó que fuésemos un país pleno de libertad y democracia revolucionaria, con el ejercicio directo del Poder por parte del pueblo, a través de todas las organizaciones del Poder Popular que creó mientras ejerció la Presidencia de la República y hoy les da continuidad Nicolás Maduro.

Así fue nuestro Hugo Chávez, un hombre sin dilaciones, un hombre que no vio tiempo ni opción para recular, sino que fue siempre a la vanguardia, que se descalzó para correr más rápido, para tender la mano solidaria, la mano de paz, la mano de amor, el abrazo sincero y la palabra cierta y profunda en medio de la penumbra que sus enemigos, quieren imponer.

Ante las trampas del burocratismo, saltó la brillante idea de crear las Misiones, después las Grandes Misiones, donde la agilidad del gobierno revolucionario supo entregar diligentemente las soluciones a una población que demandaba durante siglos la presencia de un hombre valiente e inteligente, como fue, es y será siempre Hugo Chávez; allí refundó la gestión eficiente, humana, solidaria y hacedora de bien.

Los días por venir son de esperanza. Son los nuevos días que encarará el proceso revolucionario por la depuración definitiva de los vestigios tóxicos de un capitalismo decadente que se niega a morir y; por ende, en esa negación vomita toda la maldad contra un pueblo que estoicamente ha resistido una cruenta guerra total muy bien orquestada por el imperio y sus países gobiernos aliados.

Chávez nos alertó que ante tanto fracaso de la oposición venezolana para destruir la revolución, vendrían nuevas y mayores agresiones e iniciativas imperialistas para acabar con el proyecto Bolivariano y que la propia élite imperialista podría ponerse al frente de la contrarrevolución directamente; es lo que se ha confirmado en los últimos años, el propio Donald Trump, jefe político del imperialismo estadounidense está dirigiendo las operaciones dirigidas a derrocar al gobierno legítimamente constituido del presidente Maduro, destruir la Revolución Bolivariana, fragmentar la unidad de la Nación venezolana, apoderarse de nuestro territorio, apropiarse de nuestras riquezas naturales, esclavizar a nuestro pueblo y recolonizar el continente.

Son estos los objetivos del imperialismo y sus aliados, así que como nos enseñaron Chávez y el Che, entre otros, no nos podemos hacer ilusiones con el imperialismo y menos, hacerle concesiones de principios. Con Chávez aprendimos que al imperialismo lo derrotan los pueblos con su conciencia, su moral, su organización y su movilización.

Pueblos conscientes, organizados y combatiendo en todos los espacios, es el lenguaje que entienden los imperialistas de ayer y de hoy y con el que los pueblos los hemos derrotado; Bolívar en el siglo XIX contra el imperio colonial español, Vietnam a los imperialistas de Francia y EEUU en el siglo XX y nosotros con Chávez y Maduro los estamos derrotando en el siglo XXI.

Somos una molestia para el imperio por el ejemplo de independencia, autodeterminación, justicia social, por abrazar las causas del respeto y solidaridad internacional, por elevar las voces de la paz y del amor, palabras que “rechillan“ en la locura opositora. Nuestras armas son los libros, los ríos, las aguas, el viento y las montañas; la sonrisa, la hermandad, los sonidos de los niños y niñas, el abrazo y el beso; la canción, los pájaros, la pelota, el papagayo, el perro y la rana; los alimentos y el hogar, los parques, el bosque, la mar y los caminos; la esperanza, la paz y el amor; asumamos pues nuestra postura con ese gran valor de Chávez; seamos como Chávez!!!

Ya han pasado 6 años y sentimos a Chávez, él habita en cada espacio de lucha, él se mueve en cada salón de clases, en cada comuna o consejo comunal, él palpita vigoroso en nuestras valerosas mujeres, él desfila y combate en nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, él sonríe en los ancianos y campesinos, él vuela en los papagayos de nuestra niñez, él completó el morral de sueños, esperanzas y luchas de nuestra juventud, él, Chávez, no está dormido ni mudo, él habla en la gente que trabaja, él baila en las fiestas del barrio al ritmo de un joropo, una salsa, un calipso, una gaita, un chimbangle, un bolero, una comparsa, él, Hugo Chávez, compite y vive en el esfuerzo de nuestras y nuestros atletas, él repiensa y configura siempre.

 

A 6 años de no tenerlo físicamente, podemos afirmar que la dirigencia nacional del PSUV y nuestro hermano presidente Nicolás Maduro Moros son tal cual como fue y es él; hombre de Patria, fuente de amor, voluntad de lucha, artesano de victorias. Nos ha dejado un valioso legado, una enseñanza eterna, nos dejó su vida, su pensar y su actuar para el estudio posterior que seguro será referencia en las más importantes universidades del mundo. Y para nosotros, cada uno de los venezolanos que amamos esta Patria, será el faro que nos iluminará en este camino de construcción de Patria que debemos seguir desde cada uno de nuestros espacios.

Con el legado, con el ejemplo imperecedero del Comandante Supremo Hugo Chávez, entendemos que la lucha sigue y que nos encontramos rodilla en tierra para enfrentar y derrotar al imperialismo en cada uno de los espacios que sea necesario y hoy más que nunca por la paz del mundo, derrotarles definitivamente.

Consideramos que no es momento para llorar, sino para elevar a lo más alto nuestra conciencia y nuestro lugar en la vanguardia de la revolución para la edificación de los más sublimes sueños de felicidad de cada uno de quienes integramos esta Venezuela gigante, bonita y noble, donde merecemos cada vez más dignidad y amor.

Chávez es, sin duda, la sexta raíz de nuestra Revolución: Bolívar, Rodríguez, Zamora, Sucre, Miranda y ahora el más vigente, Chávez…un apóstol de la dignidad, un guerrero de la luz al servicio de América Latina y el mundo entero.

A 6 años de no tenerlo físicamente, podemos afirmar que la dirigencia nacional del PSUV y nuestro hermano presidente Nicolás Maduro Moros son tal cual como fue y es él; hombre de Patria, fuente de amor, voluntad de lucha, artesano de victorias. Nos ha dejado un valioso legado, una enseñanza eterna, nos dejó su vida, su pensar y su actuar para el estudio posterior que seguro será referencia en las más importantes universidades del mundo. Y para nosotros, cada uno de los venezolanos que amamos esta Patria, será el faro que nos iluminará en este camino de construcción de Patria que debemos seguir desde cada uno de nuestros espacios.

Con el legado, con el ejemplo imperecedero del Comandante Supremo Hugo Chávez, entendemos que la lucha sigue y que nos encontramos rodilla en tierra para enfrentar y derrotar al imperialismo en cada uno de los espacios que sea necesario y hoy más que nunca por la paz del mundo, derrotarles definitivamente.

Consideramos que no es momento para llorar, sino para elevar a lo más alto nuestra conciencia y nuestro lugar en la vanguardia de la revolución para la edificación de los más sublimes sueños de felicidad de cada uno de quienes integramos esta Venezuela gigante, bonita y noble, donde merecemos cada vez más dignidad y amor. Chávez es, sin duda, la sexta raíz de nuestra Revolución: Bolívar, Rodríguez, Zamora, Sucre, Miranda y ahora el más vigente, Chávez… un apóstol de la dignidad un guerrero de la luz al servicio de América Latina y el mundo entero.

 

 

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